Hoya Moros

Draco

Siento, al recorrer el camino, los vigilantes ojos de Draco. Su aliento es la brisa que quema mi piel. (Arl)

Mensajes


Alias:
Email:
Para:  
No se publicará el e-mail
(pero es requerido)

Tags - Etiquetas

Código QR.

Código de página Web

Visitas

Archivo mensual: septiembre 2011

Página 1 de 6123456

Circos comerciales

Grandes ascensiones: circos comerciales.

Cuando en algún rato perdido me da por buscar en la red cualquier cosa que pueda ocurrir entre noticias, personajes, nuevos senderos, ascensiones, etc., difícilmente puedes imaginar encontrarte con reportajes o entradas en blogs de terceros que impacten de la manera en que lo ha hecho el que menciono a continuación.

Uno tiene la sensación, cuando se habla de montaña, de alpinistas, himalayistas o cualquiera otra acepción que creamos conveniente usar, de ver el aspecto lírico de la actividad propiamente dicha. Personalmente tiendo a creer en la limpieza de la actividad y a resumir que en ocasiones el esfuerzo por alcanzar alguna cumbre se reduce a conseguirlo o no, a la fotografía que da fe del objetivo conseguido o la decepción de no haber podido hacerlo y en general el esfuerzo invertido y lo que te has dejado en el camino.

A lo sumo podremos tener en cuenta el coste de vidas que puede llegar a significar, las lesiones irreversibles que sufren los escaladores en los límites de lo imposible o los peligros que esto conlleva. Y así también nos extrañará la irremediable tendencia a insistir en volver a intentarlo si no se consiguió o como  en el caso de Juanito Oiarzabal tratar de repetir -hasta el infinito y más allá- la consecución de techos por encima de los ocho miles, la -no sé si…- ansiada meta de seguir subiendo montañas a los 72 años de Carlos Soria Fontán actualmente intentando el asalto al Dhaulagiri  o el nuevo desafío Everest de Jesús Calleja. Objetivos lícitos al fin y al cabo, pero, ¿buscando qué?, ¿satisfacciones personales o provecho económico?

No pongo en duda la valía de estos individuos tratando de conseguir objetivos de similar naturaleza. Ni siquiera cuestiono la necedad que ayuda a llevarlos allí vía patrocinio de marcado interés comercial. Haré una breve referencia a la polémica suscitada por la evacuación de Juanito, en su última ascensión, por componentes del grupo de Edurne Pasabán y de la cantidad de acusaciones a que se sometieron mutuamente en esas fechas. Ni la controversia de si Edurne era la primera mujer en conseguir los 14 ocho miles sin ayuda de oxigeno. Si cuestiono la validez de los medios empleados en conseguir objetivos a cualquier precio, incluso, por encima de la decencia humana.

En cualquier caso los momentos onírico-montañeros resultan quebrados cuando, volviendo a la intención de esta entrada, chocas frontalmente con el artículo de Jose.GS donde cuestiona como el Everest acaba convirtiéndose en un circo, abriendo perspectivas nuevas sobre las que yo nunca llegué a pensar: los que cayeron en el intento de llegar a la cumbre, el devenir de todos esos cuerpos diseminados en una ruta de locos y cómo acaban convirtiéndose en referencias técnicas de escalada camino de ninguna parte, de la misma manera en que los hitos forman parte de un sendero. Claro, ni es comercial su recuperación ni para esto hay dinero.

Pamearseynochargota, diría mi amigo Pichu.

Tranquilamente a Teruel.

Ya lo decía José Antonio Labordeta en tiempos en que acudía al Congreso como Diputado electo por Aragón desde la Chunta Aragonesista, en la famosa réplica al señor Cascos, a la sazón Ministro de Fomento  por aquellas fechas del 2003. Y también el cabreo cuando de forma mundana y afable trataba de comparar la tranquilidad con que disfrutaba en sus viajes (a Teruel entre otros), de la Naturaleza y los hermosos rincones de nuestro país, con la necedad de los viajes rápidos de otros diputados, a expensas de intereses y cóleras propios de los poderosos don Dinero, Poder y Política. Acaso la soberbia de algunos individuos allí presentes hizo que José Antonio soltase la imprecación – a mi modo de ver oportuna tal cual yo mismo lo hubiese hecho – que quedó registrada para los anales de la historia como si de un laudo parlamentario se tratase. Aquél “a la mierda” de tal paisano puso en evidencia el estiramiento de algunos políticos a los que no les vendría mal, de vez en cuando, dejar el cochazo en el garaje, cochazo pagado con el esfuerzo de nuestros bolsillos, y dignarse a pisar aún de forma inadvertida algún mojón de vaca de los pocos que ya van quedando en las praderas y agostaderos de nuestras sierras. Una cosa si es segura: creo que el olor no sería significativamente distinto al que ahora desprenden en su butaca del foro parlamentario.

Me he dejado llevar, aunque a la postre nadie sino yo sabría si era mi intención decirlo. “Pos ea, tá dicho”.

El propósito de esta entrada era recordar al carismático José Antonio Labordeta en el aniversario de su fallecimiento hoy hace un año. Y viene al caso, por mi parte, recordar todos aquellos programas de la serie “Un País en la mochila” dónde algunos de nosotros aprovechamos para conocer algo más sobre pueblos y rincones pertenecientes a nuestro rico patrimonio rural. Y no quiero dejar de lado su faceta de compositor, cantautor, escritor, catedrático, político atípico y un senderista más.

Encuentro una referencia al hilo de esta documentación del grupo Os Andarines d’Aragón  de la celebración en este aniversario de la Iª Ruta Senderista José Antonio Labordeta, en homenaje suyo, por las riberas del Ebro. En dicho blog se encontrará toda la información necesaria.

Aunque ya hace un año que falta, merece ser recordado. Por todo eso valgan estos versos:

Aqueras montanhas
que tan hautas son
m’empachan de veire
mas amors ont son.
 
Aqueras montañas
tan alteras son,
no me dixan bier
os mios aimors.
 
Aqueras montañas
cuán se’n baxarán
y os mios aimors
aparixerán.
 
Dezaga d’ixas boiras
os n’íré a escar
y crebando as mugas
con yo entornarán.
 
Si canto, yo que canto,
no canto ta yo,
canto t’a mía amiga
que ye en ixos mons.

Aqueras montanhas – Nueva Visión, 1999.

Página 1 de 6123456

Login

Fecha actual:

Entradas