Hoya Moros

Draco

Siento, al recorrer el camino, los vigilantes ojos de Draco. Su aliento es la brisa que quema mi piel. (Arl)

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Hua Shan – Un sueño imposible.

Descubriendo el mundo: China sin ir mas lejos.

A principios del siglo II, había un templo taoísta conocido como el Santuario, en la base de pico del Oeste. En aquella época sólo visitaban la montaña peregrinos locales e imperiales, debido a su inaccesibilidad. También era un lugar de peregrinación para quienes buscaban la inmortalidad o médicos tradicionales que buscaban plantas medicinales cuyo poder residía en pertenecer a este lugar.

El Monte Huashan se encuentra a 120 km al este de Xian y al sur de la ciudad de Huayin en la provincia de Shaanxi, con una elevación de 2200 metros sobre nivel del mar.

Hay cinco picos y la ruta que lleva a la cumbre tiene unos 2.160 m y 3.999 escalones. El Pico Sur es el más alto de los cinco (2.160 m), seguido del Pico Este (2.100 m), el Pico Oeste (2.083 m), el Pico Medio (2.042 m) y el Pico Norte (1.561 m). Para alcanzar los cinco picos debe seguir el camino hasta llegar al Pico Norte y de ahí continuar hasta los otros picos.

En épocas antiguas, el Mt. Huashan fue llamado Mt. Taihuashan. Consideradas de lejos, las cinco miradas de los picos tienen gusto de cinco pétalos de una flor. Por lo tanto su nombre, Mt. Huashan (= cinco flores). Hoy, se enumera como uno de los puntos escénicos nacionales de mayor renombre.

La montaña tiene varios templos y otras estructuras religiosas en sus cimas y picos. En su base se encuentra el Claustro de la Fuente de Jade, dedicado a Chen Tuan.

Para ascender al pico Norte hay dos rutas de ascenso. La más popular sigue el cañón del monte Hua, con unos 6 km desde el pueblo de Huashan. Desde el pico Norte, hay una serie de senderos que son la única manera de llegar a los otros picos.

El monte Huashan es famoso por sus acantilados impresionantes. A lo largo todas la trayectoria (de unos 12 kilómetros) hasta el final el denominador común será el temor inspirado por los precipicios, capaces de cortar la respiración. Desde la cima del pico del este, uno puede asistir a unos amaneceres inolvidables.

En este sitio predominan muchas muestras construcciones de gran interés. Encontramos templos budistas y taoistas, pabellones, edificios, esculturas y grabados.

A lo largo del acantilado del pico del sur encontraremos la trayectoria equipada con una cadena del hierro como único seguro, con la ayuda de la cual, los que se atrevan pueden salvar un paso espantoso a la par que delirante. Pasos aéreos por cornisas de 30 cm, otros por maltrechos tablones de 60 cm de ancho, escaleras hacia el cielo compuestas de barras atravesadas a modo de escalones o simplemente pequeñas hornacinas excavada en la roca vertical a modo de presas de boulder con el único aseguramiento de una avejentada cadena de hierro, me atrevería a decir que se trata de una vía ferrata en plan “salvaje”. Conviene a aquél (cuya ausencia de juicio) que decida emprender la ruta vaya equipado con saco de dormir y material de seguridad de escalada (guantes, calzado, frontales y arnés) por si fuere necesario. No convendría fiarse del material multi-utilizado por los miles de personas que hacen dicho recorrido y que puede alquilarse antes de iniciar la ascensión.

La parte más peligrosa del recorrido es la conocida como “Changong Zhandao”, de casi 4 metros de largo y unos 30 centímetros de ancho, a lo largo de un camino vertical acantilado, donde sólo un paso en falso significa caer al abismo. Otro tramo vertiginoso es el conocido como “Dragón negro”, esculpido en una larga y empinada arista de la roca de tan apenas unos centímetros de anchura. Continuando la ruta encontramos paredes prácticamente verticales, donde hay que trepar agarrándose a oxidadas cadenas y vetustos escalones. La “Garganta de los cien escalones” es el más espectacular, ascendiendo por una pendiente de 90º. Pequeñas pasarelas incrustadas en la roca, apenas unos tablones temblorosos, son el único paso para acceder a otros puntos más elevados del trayecto. En invierno, la nieve y el hielo todavía dificulta más la ascensión, convirtiéndola en algunas épocas en algo imposible.

Y otra cosa: la única senda de bajada es la misma que la de subida, con lo cual deberá tenerse en cuanta que en “Changong Zhandao” pueden encontrase dos camino-andantes a la vez y ¡¡uno en cada sentido!!.

Para los menos valientes, como yo, siempre habrá un teleférico que salva todo el desnivel pudiendo visitarse los cinco picos sin necesidad de pasar por dicho abismo.

Y ahora, ahorrar pal viaje. ¿Cuándo nos vamos?.

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