Hoya Moros

Draco

Siento, al recorrer el camino, los vigilantes ojos de Draco. Su aliento es la brisa que quema mi piel. (Arl)

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Cañón de los Almadenes.

Cañón de los Almadenes – Cieza – Murcia.

El Cañón de los Almadenes, se encuentra situado en las cercanías del Poblado de las Minas, podemos acceder por un camino existente justo enfrente de la estación vieja, pasamos previamente por la Central Eléctrica y finalmente llegamos hasta el mismo Cañón de los Almadenes.

Entre Calasparra y Cieza encontramos el precioso entorno del cañón de Almadenes. El río Segura en su tramo más virginal, se encañona en una garganta de 4 kilómetros de longitud y 150 metros de profundidad.

Distancia recorrida: 11,22 kilómetros
Altitud mínima: 193 metros, máxima: 422 metros
Desnivel acumulado: subiendo: 720 metros, bajando: 768 metros
Grado de dificultad: Difícil
Tiempo: 5 horas
Finaliza en el punto de partida (circular): Sí

Esta opción consiste en ir recorriendo el formidable Cañón de los Almadenes, un espacio natural protegido, que se encuentra en el curso alto del Río Segura a su paso por la Región de Murcia. Tiene una longitud de 9 Km. en el río Segura y 2 Km. en el río Quípar, y unas paredes casi verticales de más de 150 m. de profundidad en algunos puntos. Su superficie protegida, circunscrita a la ribera fluvial, es de 116 Has. en los términos municipales de Calasparra y Cieza.

la empezamos en la central de Almadenes. Parra llegar a ella, desde Cieza debemos tomar la carretera de Mula. Después el desvío a la derecha que pone Embalse de Alfonso XIII o, no se si pone, del “Quípar” (se trata del mismo embalse), y por último el desvío a la derecha que pone “Almadenes”. Detrás de la central se inicia la marcha por una senda que va por la margen derecha del cañón con trozos que nos adentran un poco hacia el interior en algunos casos.

Empezamos nuestra andadura desde la central eléctrica de Almadenes, siguiendo una senda que irá bordeando el cañón dejando el río a nuestra derecha. Este sendero tiene algunas zonas que se adentran en el interior con algunas subidas y bajadas que no requieren un gran esfuerzo.

Siguiendo nuestro camino nos encontramos con los postes de un tendido eléctrico abandonado que nos sirven de guía para seguir avanzando. En la pared de enfrente se puede ver la cueva Sima de la Serreta, donde se conservan importantes pinturas rupestres y restos arqueológicos que van desde el neolítico hasta la época islámica medieval, declarada BIC y Patrimonio de la Unesco.

Comenzamos a adentrarnos en el cañón, siguiendo una estrecha senda en la que a veces nos encontramos escaleras y una pasarela que a más de uno “acojona” un poquico pero que se puede pasar sin ningún problema.

Por fin llegamos a la presa de la Mulata, cuya finalidad es la derivación de aguas del río para el aprovechamiento hidroeléctrico en la central de Almadenes. A continuación emprendemos la marcha por el otro lado del barranco.

Seguimos una pista asfaltada hasta llegar a unos cultivos, donde nos desviamos a la derecha siguiendo un camino que nos lleva hasta la Cueva de la Serreta. Para poder visitar dicha cueva hay que concertar una cita, nosotros nos quedamos con las ganas.

Continuamos por el margen izquierdo del cañón salvando un pequeño monte hasta llegar a la central de Almadenes.

Allí nos encontramos con un puente metálico que nos lleva a la otra orilla, pero ojo, para acceder a él primero tenemos que sobrepasarlo unos 300 m. para luego volver pasando por la fuente del Gorgotón.

La Ruta del Alba.

La Ruta del Alba – Parque Natural de Redes – Asturias.

Distancia : 14 kilómetros ida y vuelta
Agua : Hay fuentes por el camino
Desnivel positivo del ascenso : 360 metros
Tiempo : 5 horas y media
Principales formaciones : Hayas, robles, sauces y alisos

Acceso: Desde Oviedo por la carretera AS-17, conocida como Corredor del Nalón. Pasar por Langreo y en Pola de Laviana tomar la dirección del puerto de Tarna. En Rioseco girar a la derecha y seguir las indicaciones para llegar a Villamorey y Soto de Agues.

Punto de partida: Aparcamiento de Soto de Agues, a la entrada de la población.

Soto de Agues: el aparcamiento de Soto de Agues está justo en el acceso al pueblo, al lado de las instalaciones deportivas. El cartel que indica el punto de partida del sendero de pequeño recorrido PR-AS-62 Ruta del Alba está en le puente medieval del río Alba, que comunica los núcleos rurales de Soto y San Andrés, al lado de una casona típica asturiana, con arco dovelado y recios sillares en las fachadas.

La pista deja el pueblo de Soto y entra en un valle abierto y encantador. La vega del río Alba es una sucesión de prados verdes, cercados de madera y rústicas cabañas bien cuidadas. A un kilómetro del pueblo la ruta se acerca a la orilla del río y atraviesa el puente Precia de la Vara, de donde sale un camino a la izquierda que se dirige a San Andrés. En el camino de vuelta habrá que tener en cuenta este punto para regresar a Soto por la variante del mirador.

En una curva cerrada del camino hay un puente de madera donde nace un sendero que sube por la Vallina les Edroses, una enorme rampa de hierba que llama la atención entre las montañas grises de la garganta. En una zona ancha y boscosa, enredadas en una maraña de castaños, avellanos y robles, aparecen al lado de la pista las ruinas de los antiguos cargaderos de mineral de Campurru.

Área recreativa La Vega: el tramo pavimentado termina en el cruce del puente de Retortoriu, a 3,8 kilómetros de la salida, y de allí parten dos caminos. La pista de la izquierda atraviesa el puente y sube a las camperas de los pastos de Bauga. La excursión sigue por el camino principal de la derecha, pasa por unos nuevos carteles temáticos, dedicados esta vez a las rapaces de redes y a la interpretación del paisaje, y llega al cruce de la zona recreativa de La Vega, un pequeño claro en el bosque al lado del río acondicionado con mesas.

La ruta avanza de frente por el interior del hayedo, señalizada con los postes del sendero PR-AS-62. La vereda se convierte en una senda estrecha excavada en las paredes del desfiladero, que cada vez se van aproximando más entre ellas, dando la impresión a cada curva de que la garganta se cierra por completo. En este entorno los árboles crecen donde pueden: unos se agarran a los resaltes de las rocas y aprovechan los nutrientes de las grietas, otros se cuelgan de las murallas de piedra y dejan volar las raíces en el abismo. El río, por su parte, es una madeja interminable de aguas blancas salpicando piedras cubiertas de líquenes y musgo. En los tramos más escarpados se forman pequeños saltos y pozas de aguas transparentes rodeadas de sauces, alisos, sargas, mostajos y tilos. En los pequeños rincones de suelo firme crecen robles y hayas gigantescos, luchando por alcanzar los rayos del sol que entran durante unas pocas horas al interior del desfiladero. En las partes más estrechas el torrente del río salpica las piedras del camino y el suelo puede resbalar. En otros parajes el camino está esculpido en la pared caliza y protegido por barandillas de madera. El momento en que la excursión atraviesa la hoz del Alba, conocida también como las Foces del Llaímo,es quizá, uno de los mas fascinantes y asombrosos.

Cruz de los Ríos: por una de las angosturas el sendero atraviesa el puente medieval de la Pontona, construido al lado de la cascada de la Sapera, el salto de agua más alto de la ruta. Poco después se pasa por el puente de la Resquiebra, del mismo estilo. A los pocos minutos aparece el puente colgante, mucho más actual y moderno que los anteriores, que sale del paraje de la Cruz de los Ríos. El nombre se debe a la confluencia de los arroyos de montaña que recogen el agua de los macizos de la Forcada y Retriñón, dando origen al río Alba. El paraje es una pequeña pradera rodeada de cercados de troncos para impedir el acceso a las vacas. En el centro hay un edificio en ruinas que hace tiempo era un refugio de montaña y ahora se convierte en un bar durante el verano. El hayedo del monte de Llaímo domina el paisaje forestal. Al fondo se distingue la cuerda de la sierra de Collarroces y las crestas del pico Retriñón, frontera geográfica de los concejos de Aller, Caso y Sobrescobio.

Soto de Agues: la excursión retorna por el mismo camino hasta el puente Precia de la Vara y toma el camino del mirador. El camino recorre el valle a media altura para terminar, otra vez, en el pueblo.

Las rutas del Alba: la ruta del Alba del siglo XXI es una atractiva propuesta de ocio activo, perfectamente acondicionada, que muestra la belleza y los encantos de los paisajes de Redes. Durante siglos el valle mas frecuentado por los visitantes del parque natural ha sido una primitiva vía de comunicación utilizada desde tiempos remotos por pastores y arrieros para saltar las montañas que separan los concejos de Aller y Sobrescobio. En épocas más recientes el camino fué aprovechado para transportar el hierro extraído del Carmen, un pozo minero sumergido en la espesura de los hayedos del monte de Llaímo. La piedra se bajaba en la montaña a lomos de animales hasta el cargadero del Campurru, donde se trasladaba a los vehículos encargados de llevar el mineral a los altos hornos de la cuenca del Nalón. La fachada del viejo cargadero es el único vestigio de la historia minera del valle del Alba.

Puentes de montaña: la Ruta del Alba adquiere todo su valor histórico y cultural al atravesar el desfiladero y transitar por la calzada que une los puentes medievales de las Foces de Llaímo. Es admirable el trabajo y el esfuerzo de los antiguos habitantes de los montes de Redes para abrir vías de comunicación en unos territorios tan inhóspitos, expuestos a la adversa meteorología y el ataque de las vestias salvajes. Los puentes del Alba son dos sólidas construcciones de sillar calizo , levantadas en arco de medio punto y unidas mediante una calzada de losas de piedra acopladas al pie de las enormes murallas del barranco. El resto del sendero se abre paso junto a los rápidos del torrente , dando mordiscos a las parades calcáreas, buscando con decisión la salida de la garganta para seguir su camino por las majadas y los bosques de la montaña hacia Felechosa y el valle del río Aller.

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