Hoya Moros

Draco

Siento, al recorrer el camino, los vigilantes ojos de Draco. Su aliento es la brisa que quema mi piel. (Arl)

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La Ruta del Alba.

La Ruta del Alba – Parque Natural de Redes – Asturias.

Distancia : 14 kilómetros ida y vuelta
Agua : Hay fuentes por el camino
Desnivel positivo del ascenso : 360 metros
Tiempo : 5 horas y media
Principales formaciones : Hayas, robles, sauces y alisos

Acceso: Desde Oviedo por la carretera AS-17, conocida como Corredor del Nalón. Pasar por Langreo y en Pola de Laviana tomar la dirección del puerto de Tarna. En Rioseco girar a la derecha y seguir las indicaciones para llegar a Villamorey y Soto de Agues.

Punto de partida: Aparcamiento de Soto de Agues, a la entrada de la población.

Soto de Agues: el aparcamiento de Soto de Agues está justo en el acceso al pueblo, al lado de las instalaciones deportivas. El cartel que indica el punto de partida del sendero de pequeño recorrido PR-AS-62 Ruta del Alba está en le puente medieval del río Alba, que comunica los núcleos rurales de Soto y San Andrés, al lado de una casona típica asturiana, con arco dovelado y recios sillares en las fachadas.

La pista deja el pueblo de Soto y entra en un valle abierto y encantador. La vega del río Alba es una sucesión de prados verdes, cercados de madera y rústicas cabañas bien cuidadas. A un kilómetro del pueblo la ruta se acerca a la orilla del río y atraviesa el puente Precia de la Vara, de donde sale un camino a la izquierda que se dirige a San Andrés. En el camino de vuelta habrá que tener en cuenta este punto para regresar a Soto por la variante del mirador.

En una curva cerrada del camino hay un puente de madera donde nace un sendero que sube por la Vallina les Edroses, una enorme rampa de hierba que llama la atención entre las montañas grises de la garganta. En una zona ancha y boscosa, enredadas en una maraña de castaños, avellanos y robles, aparecen al lado de la pista las ruinas de los antiguos cargaderos de mineral de Campurru.

Área recreativa La Vega: el tramo pavimentado termina en el cruce del puente de Retortoriu, a 3,8 kilómetros de la salida, y de allí parten dos caminos. La pista de la izquierda atraviesa el puente y sube a las camperas de los pastos de Bauga. La excursión sigue por el camino principal de la derecha, pasa por unos nuevos carteles temáticos, dedicados esta vez a las rapaces de redes y a la interpretación del paisaje, y llega al cruce de la zona recreativa de La Vega, un pequeño claro en el bosque al lado del río acondicionado con mesas.

La ruta avanza de frente por el interior del hayedo, señalizada con los postes del sendero PR-AS-62. La vereda se convierte en una senda estrecha excavada en las paredes del desfiladero, que cada vez se van aproximando más entre ellas, dando la impresión a cada curva de que la garganta se cierra por completo. En este entorno los árboles crecen donde pueden: unos se agarran a los resaltes de las rocas y aprovechan los nutrientes de las grietas, otros se cuelgan de las murallas de piedra y dejan volar las raíces en el abismo. El río, por su parte, es una madeja interminable de aguas blancas salpicando piedras cubiertas de líquenes y musgo. En los tramos más escarpados se forman pequeños saltos y pozas de aguas transparentes rodeadas de sauces, alisos, sargas, mostajos y tilos. En los pequeños rincones de suelo firme crecen robles y hayas gigantescos, luchando por alcanzar los rayos del sol que entran durante unas pocas horas al interior del desfiladero. En las partes más estrechas el torrente del río salpica las piedras del camino y el suelo puede resbalar. En otros parajes el camino está esculpido en la pared caliza y protegido por barandillas de madera. El momento en que la excursión atraviesa la hoz del Alba, conocida también como las Foces del Llaímo,es quizá, uno de los mas fascinantes y asombrosos.

Cruz de los Ríos: por una de las angosturas el sendero atraviesa el puente medieval de la Pontona, construido al lado de la cascada de la Sapera, el salto de agua más alto de la ruta. Poco después se pasa por el puente de la Resquiebra, del mismo estilo. A los pocos minutos aparece el puente colgante, mucho más actual y moderno que los anteriores, que sale del paraje de la Cruz de los Ríos. El nombre se debe a la confluencia de los arroyos de montaña que recogen el agua de los macizos de la Forcada y Retriñón, dando origen al río Alba. El paraje es una pequeña pradera rodeada de cercados de troncos para impedir el acceso a las vacas. En el centro hay un edificio en ruinas que hace tiempo era un refugio de montaña y ahora se convierte en un bar durante el verano. El hayedo del monte de Llaímo domina el paisaje forestal. Al fondo se distingue la cuerda de la sierra de Collarroces y las crestas del pico Retriñón, frontera geográfica de los concejos de Aller, Caso y Sobrescobio.

Soto de Agues: la excursión retorna por el mismo camino hasta el puente Precia de la Vara y toma el camino del mirador. El camino recorre el valle a media altura para terminar, otra vez, en el pueblo.

Las rutas del Alba: la ruta del Alba del siglo XXI es una atractiva propuesta de ocio activo, perfectamente acondicionada, que muestra la belleza y los encantos de los paisajes de Redes. Durante siglos el valle mas frecuentado por los visitantes del parque natural ha sido una primitiva vía de comunicación utilizada desde tiempos remotos por pastores y arrieros para saltar las montañas que separan los concejos de Aller y Sobrescobio. En épocas más recientes el camino fué aprovechado para transportar el hierro extraído del Carmen, un pozo minero sumergido en la espesura de los hayedos del monte de Llaímo. La piedra se bajaba en la montaña a lomos de animales hasta el cargadero del Campurru, donde se trasladaba a los vehículos encargados de llevar el mineral a los altos hornos de la cuenca del Nalón. La fachada del viejo cargadero es el único vestigio de la historia minera del valle del Alba.

Puentes de montaña: la Ruta del Alba adquiere todo su valor histórico y cultural al atravesar el desfiladero y transitar por la calzada que une los puentes medievales de las Foces de Llaímo. Es admirable el trabajo y el esfuerzo de los antiguos habitantes de los montes de Redes para abrir vías de comunicación en unos territorios tan inhóspitos, expuestos a la adversa meteorología y el ataque de las vestias salvajes. Los puentes del Alba son dos sólidas construcciones de sillar calizo , levantadas en arco de medio punto y unidas mediante una calzada de losas de piedra acopladas al pie de las enormes murallas del barranco. El resto del sendero se abre paso junto a los rápidos del torrente , dando mordiscos a las parades calcáreas, buscando con decisión la salida de la garganta para seguir su camino por las majadas y los bosques de la montaña hacia Felechosa y el valle del río Aller.

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