El Brogit de la Vall.

El Brogit de la Vall – Capafonts – Tarragona – Cataluña

Acceso: por Montblanc y luego a Capafonts.

Un nuevo circuito al estilo de Estels del Sud posteado unos días atrás, a realizar en varios días.  En el entorno de la Costa Daurada, el itinerario se divide en cuatro etapas de un día cada una, donde se combina el patrimonio natural, cultural, etnológico de tres comarcas en el parque natural de les Muntanyes de Prades y el valle del río Brugent. Cuatro localidades en las proximidades de Montblanc en Tarragona y unos 70 kilómetros de senderos.

Mi primera intención es captar más información habida cuenta de lo exigua con que me llega en Grandes Espacios, publicación de la soy mensual seguidor a pesar de la reiteración temporal en que caen; es cierto que, a pesar de todo, uno acaba encontrando nuevas opciones e interesantes entornos.

En este caso, de nuevo, me dedico a sondear la información que Inet me oferta, no con otras intenciones que las de localizar la ruta y el entorno así como los distintos puntos de información que nos puedan servir a todos de referencia, sino también las críticas que pudiera haber sobre el tema.

En la ocasión anterior del Estels me quedó una duda que al final acabaré resolviendo:  tramos de varios días organizados, en los que uno está obligado a reservar y hacer frente a una serie de gastos… no sé, normalmente a mí me gusta ir por libre y contratar lo que me convenga. El hecho de estar, en este caso, obligado a la reserva condicionada por el asunto de las pernoctaciones en los distintos refugios me da que pensar.

Por lo que leo por ahí parece ser que los equipamientos de los distintos refugios dista de ser uniforme aunque con un trato más que correcto. Unido esto a que parte de los senderos pueden llegar a ser prescindibles por lo poco que puedan aportar, cada uno podrá sacar sus conclusiones. Personalmente creo que se trata de una opción demasiado condicionada a una iniciativa turística y comercial.

No obstante, no creo que el entorno y la actividad desmerezca lo más mínimo y supone una verdadera oportunidad de conocer un rincón más de nuestra geografía aunque en mi caso deseable por libre y buscando otra opción de recorridos no condicionados a albergues o refugios en los cuales sólo puedes acceder entrando por el «aro».

Aquí os dejo los enlaces oportunos:

Cañón de Colca.

Cañón de Colca – Cabañaconde – Perú

En un cañón lo suficientemente profundo como para representar un reto para cualquier caminante. La opción  más popular consiste en 2 días con 1 noche de campamento.

La caminata empieza en el poblado de Cabanaconde, al final de la carretera que recorre el Valle del Colca. Desde allí, a 30 minutos a pie, se encuentra el inicio de un camino de herradura con rumbo a las profundidades del cañón. Desde allí es posible apreciar la profundidad del cañón, así como el camino a seguir, los pueblos a visitar, el río Colca e incluso el campamento al que hay que llegar.

La primera parte consiste en descender a lo largo de 10 kilómetros de camino por la ladera del cañón. Este tramo de la caminata demora unas 3 horas en promedio hasta llegar al puente Tapay por el cual se cruza el río. Este camino es usado por los lugareños para ir a los poblados al otro lado del cañón, a los cuales no es posible llegar en automóvil pues no hay carretera, ni espacio para una, es por eso que es común tropezarse con burros, caballos y hasta llamas cargando víveres para llevar a dichos poblados.

El camino es largo pero se puede admirar la belleza natural de la zona: montañas nevadas, terrazas agrícolas, así como animales salvajes, entre ellos el majestuoso cóndor, ave que puede llegar a medir 3 metros de ala a ala. Una vez que se llega al puente, es recomendable tomar un descanso en las orillas del río y quitarse las botas y medias polvorientas para poner los pies en el agua fría.

Una vez descansados los pies hay que continuar con la caminata, ahora hay que recorrer la otra ladera del cañón y visitar varios pueblos en el camino hasta llegar al campamento. El primer poblado a visitar es San Juan (a 30 minutos del puente) en donde es posible encontrar pequeños restaurantes donde familias cocinan comida para los turistas, también es posible comprar agua embotellada. Después del almuerzo y con las cantimploras llenas nuevamente, hay que continuar con rumbo al siguiente pueblo, sin embargo, hay que tener mucho cuidado pues entre San Juan y Corñishua (siguiente poblado) hay muchos caminos y senderos por lo cual es muy fácil perderse. Para llegar al poblado de Corñishua es necesario subir por un sendero bastante empinado que nos conduce directamente al pueblo.

El trayecto entre San Juan y Corñishua dura una hora.

El siguiente poblado es Malata a 30 minutos de Corñishua. De allí el camino sigue un sendero a lo largo de la ladera del cañón para llegar a una explanada desde la cual es posible divisar el campamento y sus piscinas. A partir de allí, el camino es cuesta abajo hasta llegar nuevamente al río, el cual es posible cruzar a través de un puente colgante. Desde el puente son sólo otros 15 minutos hasta llegar al campamento.

En el campamento hay rústicas cabañas de bambú con camas y frazadas. También es posible dormir en carpas. Además, hay piscinas con agua tibia provenientes de manantiales subterraneos. Excelente oportunidad para quitarse el polvo del camino. Durante la noche la temperatura es muy agradable, no hace frío ni viento por lo cual acampar resulta muy placentero.

El segundo día es la parte más difícil de la caminata, para empezar hay que levantarse muy temprano (4 AM) para iniciar el ascenso de más de 1,000 metros antes del amanecer y así evitar el calor. La caminata es a lo largo de un camino zigzagueante cuesta arriba que conduce nuevamente al pueblo de Cabanaconde. El trayecto suele tomar unas 3 a 4 horas pero resulta agotador por ser cuesta arriba.

Cañón del Ebro y del Rudrón

Cañón del Ebro y del Rudrón – Valdelateja – Pesquera – Burgos – Castilla y León

Dificultad: Baja .
Distancia: 17Km.

Resumen: El sendero del Cañón del Ebro se encuentra marcado con las señales blancas y amarillas correspondientes a un pequeño recorrido, ya que su longitud ronda los 17 km.

Descripción: Comenzamos este itinerario en Valdelateja, junto al panel que informa sobre la ruta. Debemos cruzar el puente, girar a la izquierda y llegar a la iglesia. Desde allí, una estrecha senda deja el Rudrón a la izquierda. Este río debe de sortear rocas formando vistosas cascadas y salvando el desnivel, antes de que sus aguas se incorporen a las del Ebro.

Desde la estrecha senda por la que caminamos, y entre la espesa vegetación de ribera, podemos divisar en la orilla contraria la Ermita de Nuestra Señora de Ebro. Más adelante cruzamos el río por una pasarela y giramos a la derecha para bordear la vieja central eléctrica del Porvenir.

Nuestro compañero de viaje, el Ebro, ahora a nuestra derecha nos conduce a Pesquera entre altas paredes rocosas, morada de una gran colonia de buitre leonado. Podemos disfrutar del espectacular paisaje durante varios kilómetros, hasta llegar a una chopera, donde el desvío izquierdo asciende a Pesquera.

Ahora descubrimos este bello conjunto medieval, donde sus sólidas casonas lucen en sus fachadas espléndidos blasones. Antes de salir de Pesquera, frente al «Mesón del Cañón», podemos observar una curiosa inscripción y un escudo. Tras cruzar el puente ascendemos por la carretera y así llegamos a un cruce. A una escasa distancia, y en dirección al puerto de la Eme, parte a nuestra derecha el antiguo camino de Cortiguera.

Vale la pena detenerse y admirar el pozo de San Vicente, cuyo arroyo finaliza su curso en el Ebro. Ahora el sendero se hace más ancho y la pendiente se incrementa. Llegamos a una ancha pista que, tras salvar un barranco, asciende y finaliza en el señorial lugar de Cortiguera. Antes de abandonar este encantador rincón pasamos junto a la fuente y un monumental palacio.

Estoy de acuerdo al igual que aquí en que la ruta debería hacerse en sentido Valdelateja – Cortiguera – Pesquera – Valdelateja, haciendo al principio de la ruta la parte alta del cañon con sus vistas desde el mirador para acabar haciendo el sendero por el fondo del cañon a su regreso a Valdelateja.

Nacimiento del río Pitarque

Nacimiento del río Pitarque – Pitarque – Teruel – Aragón.

Distancia: 4,4 km. (8,8 ida y vuelta)
Tiempo: 1 hora (2 ida y vuelta)
Dificultad: Baja

Recorrido: Pitarque-Ermita de la Virgen de La Peña-Nacimiento del río Pitarque.

Acceso: Ctra. de la Venta Pintada a Cantavieja. Desde Teruel se puede ir hasta Fornanete pasando por La Cañada de Benatanduz y Villarluengo.

Esta ruta arranca del pueblo de Pitarque, y transcurre en su totalidad paralela al río. Permite llegar hasta el llamado «Nacimiento», fruto de las surgencias del río desde la roca caliza. En este recorrido, puede disfrutarse de los impresionantes farallones que flanquean el desfiladero y la pureza de las aguas. Es accesible para todos, al transcurrir en suave pendiente en toda su longitud. La ida y vuelta suponen algo más de dos horas.

La senda empieza en el mismo pueblo de Pitarque, en su primer tramo coincide con la GR.8 que va desde Pitarque a La Cañada de Benatanduz. Durante el primer tramo del recorrido, hasta aproximadamente su mitad, se encuentra la zona ancha del valle formada por material aluvial dejado por el río durante la reciente era cuaternaria; estas ricas tierras eran aprovechadas para el cultivo de campos y huertos. El paisaje aquí esta muy humanizado, -nogales, avellanos, manzanos, azarollos, etc.- contrastando con el que encontraremos más adelante. La mitad del camino hasta el nacimiento nos lo marca la ermita de la Virgen de la Peña, una pequeña edificación de planta rectangular y de mampostería encalada, huella de su paso por estas tierras de los caballeros hospitalarios. En este punto podremos aprovechar para hacer un alto en el camino y descansar contemplando los enormes cortados calizos a ambos lados del río. En el lado donde nos encontramos, unos espectaculares farallones o escarpes rojizos, habitados por el buitre leonado que tiene aquí una numerosa colonia a la que debemos respetar. Al otro lado del río, Peñarrubia, con sus 1453 metros, domina el paisaje.

A pocos metros de la Ermita encontramos un camino ascendente que nos llevaría a la cima de los cortados, pero nosotros seguiremos el camino que desciende. Pasamos al lado de una vieja central eléctrica y al pie del salto de agua. El camino casi desaparece durante unos metros, reapareciendo de nuevo tras cruzar unos campos hoy prácticamente incultos. En este punto observaremos que la vegetación ha cambiado. Discurre ahora entre una fronda exuberante que parece querer cerrarnos el paso. Helechos, serbales, fresnos, arces, y otros árboles forman un pasillo estrecho. Hiedras, musgos, demátides, violetas y hepáticas, fresas silvestres, polígalas y aguileñas…, aumentan en primavera el atractivo de la zona y nos obligan a pararnos a contemplarlas. Si observamos con atención por los sitios más sombríos y húmedos podremos ver el poliglonato o sello de Salomón, una planta de especial atractivo. Este camino remonta y pasa junto al inicio de la tubería de la central, conduciéndonos al mismo Nacimiento del Río Pitarque.

Solo quedan unos metros hasta el manantial. Hay que subir a una roca mediante unos escalones de hierro incustrados en ella y ante nosotros aparece una especie de gran vagina pétrea por la que manan las aguas subterráneas en estruendosa la torrentera. Tenemos un ejemplo típico de surgencia, fenómeno propio en las zonas de roca caliza donde se dan los parajes kársticos, caracterizados por unas formas de erosión típicas como cuevas, simas y cañones. El agua que vierte es clara, transparente, cristalina y muy fría; creando una gran poza.

El regreso lo realizaremos por el mismo camino, procurando no dejar huella de nuestro paso, contribuyendo con ello a mantener el atractivo de estos bellos lugares que la naturaleza nos brinda.

A partir de ahora todo el que se acerque a realizar la ruta senderista que lleva hasta el nacimiento del río Pitarque se va a encontrar con una ruta mejor acondicionada y que hará más llevaderos los cinco kilómetros que unen el municipio que da nombre el río con el nacimiento

Cañón del Tera.

Cañón del Tera y Cueva de San Martín – Ribadelago – Zamora.

Distancia Cañón: 8 km
Dificultad: media.
Desnivel: 500 m
Ruta: senda.
 
Distancia Cueva: 4km
Dificultad: media
Desnivel: 310 m.
Ruta: senda.

Excursión por el cañón del Tera situado en la Sierra de Segundera y Laguna glaciar de los Peces.

La travesía discurre por los agrestes barrancos glaciares del Tera y de Forcadura en la alta montaña zamorana. Un lugar fascinante, por su formación geológica, de origen glaciar y por el abundante agua que llena lagunas, ibones y gargantas.

De las viejas casas que aún se conservan en pie de Ribadelago, parte el sendero que asciende por el cañón del Tera, hasta alcanzar las altas cumbres de la Sierra Segundera, y el pico Moncalvo 2.044 m., situado entre Zamora y Orense.

Saliendo del pueblo, el camino asciende por el cañón del Tera toma la margen derecha del río, y sube por entre el bosque de ribera que se cierne sobre los márgenes del río. Se cruza a la otra orilla por un improvisado puente y se avanza a través de un campo sembrado por grandes bloques erráticos y un aluvión de cantos rodados, arrastrados hasta aquí por los glaciares y las torrenciales aguas del Tera. Un poco más arriba se comienza a superar los primeros resaltes de roca, que caracterizan la generalidad del escabroso relieve del cañón.

El camino que sube sorteando las barreras de roca y los numerosos torrentes, está bien marcado por el paso continuado de animales domésticos y del hombre, este continua en toda su primera parte por la orilla izquierda del río, salvando pequeños lagos, altas morrenas y bellos ibones, auténticos monumentos geológicos. En algunas zonas es necesario atravesar el río por estrechos pasos, en donde se forman grandes cascadas, que vierten por enormes precipicios, dando origen a sonoros torrentes. Para contemplar algunos de estos espectaculares saltos de agua, es preciso desviarse del camino unos metros, y acercarse hasta la orilla del río donde el agua mantiene un enfurecido pulso con la roca.

A una hora y media de marcha y superadas las mayores dificultades del cañón, el camino cruza de nuevo a la margen derecha del río. En este lugar se bordea un pequeño ibón que se halla un tanto retirado. Superado su perímetro, el camino marcado con hitos, se reintegra de nuevo a la margen del río para continuar cerca de su curso.
Próximo a este ibón nos encontramos con un ensanchamiento del valle que desemboca en uno de los lagos más recónditos y solitarios del cañón, el de la Cueva de San Martín
Es una profunda poza excavada en el suelo, a la que vierten las aguas del río Tera, aguas que se despeñan desde un alto precipicio por un delgado canal erosionado en la roca. La poza se halla rodeada por grandes paredones y verdes prados. En las inmediaciones se encuentra una cabaña con techo de pizarra y un poco más alejado un refugio de pescadores.

La senda que sigue cañón arriba, tiene su continuidad en las inmediaciones del refugio, situado a unos trescientos metros del lago, en la vertiente de San Martín. Una vez superado el resalte rocoso que hay junto al lago, la senda sigue río arriba por la parte derecha de éste hasta alcanzar los decrépitos bloques de cemento y piedras del embalse de Vega de Tera. En este último tramo, la senda se va desdibujando y a veces se pierde, por lo que hay que tomar como referencia la margen del río y los muros del embalse que aun permanece en pie.