Hoya Moros

Draco

Siento, al recorrer el camino, los vigilantes ojos de Draco. Su aliento es la brisa que quema mi piel. (Arl)

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Hoz de Beteta y Solan de Cabras

Hoz de Beteta – Cañizares – Beteta – Cuenca – Castilla-La Mancha.

Partida: Puente de Vadillos.
Distancia: 10 km.
Duración: 2 horas
Desnivel: 30 metros.
Dureza: Baja

Este Monumento Natural se sitúa en el norte de la provincia de Cuenca, entre las muelas de Carrascosa y del Palancar o de San Cristóbal con altitudes que superan los 1300m.

La Hoz de Beteta constituye unos de lo cañones fluviales más espectaculares y bellos de la Serranía de Cuenca. Está recorrido en su totalidad por el río Guadiela, que ha excavado en la roca caliza un profundo y estrecho tajo por el que discurre a lo largo de seis kilómetros entre acantilados verticales de más de 80 metros de altura.

Como llegar: A Beteta se va por la carretera de Barcelona (N-II) hasta Guadalajara y por la N-320 –dirección Cuenca– hasta Cañaveras, para luego seguir las indicaciones viales hacia Villaconejos de Trabaque, Priego, Cañamares, Cañizares y Beteta. Antes de llegar a Beteta, en el kilómetro 47,6 de la CM-210, se halla el puente de Tablas, donde arranca la senda botánica. Teniendo en cuenta las dificultades que existen para aparcar en este lugar, el paseo puede hacerse también al revés, empezando a caminar aguas arriba desde el puente que hay junto a la fuente de los Tilos, en el kilómetro 46 de la misma vía. En este caso, dispondremos de una zona más adecuada para estacionar los vehículos

Para canal bien hecho, la hoz que el Guadiela traza al poco de nacer, una de las más profundas y boscosas de la sierra. Camino del mar de su elección, el río ha ido labrando durante siglos en la roca caliza esta garganta abismal, poblada por tilos seculares, buitres y soledades. La carretera que baja de Beteta a Cañizares la surca en toda su longitud, ofreciendo a los conductores una visión completa, aunque quizá demasiado fugaz, de la misma. Más interesante es adentrarse a pie por la hoz siguiendo un sendero botánico de algo menos de dos kilómetros y una hora escasa de duración que la recorre desde el puente de Tablas hasta la fuente de los Tilos.

El itinerario comienza en el área recreativa de la Casa de la Pradera, situada entre las poblaciones de Puente Vadillos y Beteta (ver acercamiento al punto de inicio). Seguiremos el itinerario botánico, pasando por una zona de grandes Tilos, donde visitaremos su fuente y el pequeño embalse del mismo nombre. A continuación pueden visitarse dos cuevas, primero la de la Ramera, en la que su gran profundidad y sólo para espeleólogos y la segunda, más bien un abrigo, es la de Armentero.

Se aprovecha la subida a esta última cueva para acceder hasta el mirador de la hoz de Beteta, desde la que se contempla una magnífica panorámica de ésta.

Posibilidad de volver al punto de partida o de enlazar con la hoz de Solan de Cabras:

Por una cómoda orografía, se enlaza con la siguiente hoz de esta jornada, la de Solan de Cabras, más salvaje y espectacular si cabe, visitando el lugar donde se ubican las casi inapreciables ruinas del Castillo de los siete Condes, paraje excepcional donde los haya y en el que vamos a quedarnos impresionados e impregnados de la belleza de este lugar.

El siguiente objetivo que se divisa desde esta ubicación, el mirador de Solan, donde se encuentra la Cruz. Este será un sector en el que deberá tenerse claro la dirección a seguir, puesto que gran parte de este trazado lo haremos fuera de sendas, por zonas perfectamente transitables.

Desde la cruz, se ve mucha más cerca el destino final, el balneario y embotelladora de agua de Solan de Cabras. Descenderemos hasta sus inmediaciones por una magnífica senda entre quejigos, pinos y boj.

Al ser ruta lineal, deberá disponerse de dos vehículos para situarlos a ambas partes del recorrido, ó la posibilidad de ser recogidos al finalizar.

Importante el acopio de agua en la fuente de los Tilos, ya que esta será la última fuente por la que pasamos.

Generalmente es una ruta bastante asequible para cualquier persona habituada a hacer senderismo. La única zona algo más complicada, por la ausencia de sendas y un tramo de fuerte ascenso en firme rocoso, es el sector que va desde el Castillo de los siete Condes hasta la Cruz de Solán, aunque la perfecta visión de ésta, una vez en la zona del castillo, será clave para definir la dirección a seguir.

Hoz de Solan de Cabras – Solan de Cabras – Cuenca – Castilla la Mancha.

Partida: Solan de Cabras
Distancia: 12 km
Duración: 2:30 horas
Desnivel: 300 m
Dureza: Baja

Como llegar: A Solán de Cabras se va por la carretera de Barcelona (N-II) hasta Guadalajara y por la N-320 –dirección Sacedón y Cuenca– hasta Cañaveras, para luego seguir las indicaciones viales hacia Villaconejos de Trabaque, Priego, Cañamares, Cañizares y Puente Vadillos, donde nace la carreterilla que lleva en 3,8 kilómetros a Solán de Cabras

Desde el aparcamiento para visitantes que hay a las afueras de la planta embotelladora de Solán de Cabras, se comienza a andar entre montones de palés y garrafas para llegar enseguida a la portilla metálica que da paso al balneario y, una vez dentro, cruzar el Cuervo por el puente que se presenta frente a unos apartamentos con larga fachada ocre. Ya en la otra orilla, se pasa junto a una fuente que ofrece gratis estas famosas aguas minerales y, más a la izquierda, por delante de un coqueto hostal amarillo con piscina y romántico jardín.

Rebasados los últimos edificios de esta parte, alcanzamos un camino ancho, cerrado al tráfico con una cadena, que se adentra en la hoz aguas arriba, dando vistas por entre la fronda pinariega al mirador del Rey, cuya blanca cruz descuella en la margen contraria. En pocos minutos,  el buen camino se reduce a un sinuoso senderillo angustiado por el boj. No obstante de trecho en trecho, la selva se abre para mostrar un río salvaje, que de igual manera se apacigua en remansos de color esmeralda o se encabrita culebreando bajo los oscuros acantilados del puntal del Soto Negro.

A unas dos horas del inicio, se llega a un ensanchamiento del cañón donde afluye al Cuervo un pequeño arroyo. Aquí se ofrecen dos opciones: seguir otra hora por trocha aún más tortuosa hasta el muro del embalse de la Tosca, que retiene parte del caudal del río tras los vertiginosos escarpes calizos del estrecho de la Herrería; o regresar sin buscar más complicaciones al balneario.

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