Hoya Moros

Draco

Siento, al recorrer el camino, los vigilantes ojos de Draco. Su aliento es la brisa que quema mi piel. (Arl)

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Cañón del Tera.

Cañón del Tera y Cueva de San Martín – Ribadelago – Zamora.

Distancia Cañón: 8 km
Dificultad: media.
Desnivel: 500 m
Ruta: senda.
 
Distancia Cueva: 4km
Dificultad: media
Desnivel: 310 m.
Ruta: senda.

Excursión por el cañón del Tera situado en la Sierra de Segundera y Laguna glaciar de los Peces.

La travesía discurre por los agrestes barrancos glaciares del Tera y de Forcadura en la alta montaña zamorana. Un lugar fascinante, por su formación geológica, de origen glaciar y por el abundante agua que llena lagunas, ibones y gargantas.

De las viejas casas que aún se conservan en pie de Ribadelago, parte el sendero que asciende por el cañón del Tera, hasta alcanzar las altas cumbres de la Sierra Segundera, y el pico Moncalvo 2.044 m., situado entre Zamora y Orense.

Saliendo del pueblo, el camino asciende por el cañón del Tera toma la margen derecha del río, y sube por entre el bosque de ribera que se cierne sobre los márgenes del río. Se cruza a la otra orilla por un improvisado puente y se avanza a través de un campo sembrado por grandes bloques erráticos y un aluvión de cantos rodados, arrastrados hasta aquí por los glaciares y las torrenciales aguas del Tera. Un poco más arriba se comienza a superar los primeros resaltes de roca, que caracterizan la generalidad del escabroso relieve del cañón.

El camino que sube sorteando las barreras de roca y los numerosos torrentes, está bien marcado por el paso continuado de animales domésticos y del hombre, este continua en toda su primera parte por la orilla izquierda del río, salvando pequeños lagos, altas morrenas y bellos ibones, auténticos monumentos geológicos. En algunas zonas es necesario atravesar el río por estrechos pasos, en donde se forman grandes cascadas, que vierten por enormes precipicios, dando origen a sonoros torrentes. Para contemplar algunos de estos espectaculares saltos de agua, es preciso desviarse del camino unos metros, y acercarse hasta la orilla del río donde el agua mantiene un enfurecido pulso con la roca.

A una hora y media de marcha y superadas las mayores dificultades del cañón, el camino cruza de nuevo a la margen derecha del río. En este lugar se bordea un pequeño ibón que se halla un tanto retirado. Superado su perímetro, el camino marcado con hitos, se reintegra de nuevo a la margen del río para continuar cerca de su curso.
Próximo a este ibón nos encontramos con un ensanchamiento del valle que desemboca en uno de los lagos más recónditos y solitarios del cañón, el de la Cueva de San Martín
Es una profunda poza excavada en el suelo, a la que vierten las aguas del río Tera, aguas que se despeñan desde un alto precipicio por un delgado canal erosionado en la roca. La poza se halla rodeada por grandes paredones y verdes prados. En las inmediaciones se encuentra una cabaña con techo de pizarra y un poco más alejado un refugio de pescadores.

La senda que sigue cañón arriba, tiene su continuidad en las inmediaciones del refugio, situado a unos trescientos metros del lago, en la vertiente de San Martín. Una vez superado el resalte rocoso que hay junto al lago, la senda sigue río arriba por la parte derecha de éste hasta alcanzar los decrépitos bloques de cemento y piedras del embalse de Vega de Tera. En este último tramo, la senda se va desdibujando y a veces se pierde, por lo que hay que tomar como referencia la margen del río y los muros del embalse que aun permanece en pie.

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