Hoya Moros

Draco

Siento, al recorrer el camino, los vigilantes ojos de Draco. Su aliento es la brisa que quema mi piel. (Arl)

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Cañón de Colca.

Cañón de Colca – Cabañaconde – Perú

En un cañón lo suficientemente profundo como para representar un reto para cualquier caminante. La opción  más popular consiste en 2 días con 1 noche de campamento.

La caminata empieza en el poblado de Cabanaconde, al final de la carretera que recorre el Valle del Colca. Desde allí, a 30 minutos a pie, se encuentra el inicio de un camino de herradura con rumbo a las profundidades del cañón. Desde allí es posible apreciar la profundidad del cañón, así como el camino a seguir, los pueblos a visitar, el río Colca e incluso el campamento al que hay que llegar.

La primera parte consiste en descender a lo largo de 10 kilómetros de camino por la ladera del cañón. Este tramo de la caminata demora unas 3 horas en promedio hasta llegar al puente Tapay por el cual se cruza el río. Este camino es usado por los lugareños para ir a los poblados al otro lado del cañón, a los cuales no es posible llegar en automóvil pues no hay carretera, ni espacio para una, es por eso que es común tropezarse con burros, caballos y hasta llamas cargando víveres para llevar a dichos poblados.

El camino es largo pero se puede admirar la belleza natural de la zona: montañas nevadas, terrazas agrícolas, así como animales salvajes, entre ellos el majestuoso cóndor, ave que puede llegar a medir 3 metros de ala a ala. Una vez que se llega al puente, es recomendable tomar un descanso en las orillas del río y quitarse las botas y medias polvorientas para poner los pies en el agua fría.

Una vez descansados los pies hay que continuar con la caminata, ahora hay que recorrer la otra ladera del cañón y visitar varios pueblos en el camino hasta llegar al campamento. El primer poblado a visitar es San Juan (a 30 minutos del puente) en donde es posible encontrar pequeños restaurantes donde familias cocinan comida para los turistas, también es posible comprar agua embotellada. Después del almuerzo y con las cantimploras llenas nuevamente, hay que continuar con rumbo al siguiente pueblo, sin embargo, hay que tener mucho cuidado pues entre San Juan y Corñishua (siguiente poblado) hay muchos caminos y senderos por lo cual es muy fácil perderse. Para llegar al poblado de Corñishua es necesario subir por un sendero bastante empinado que nos conduce directamente al pueblo.

El trayecto entre San Juan y Corñishua dura una hora.

El siguiente poblado es Malata a 30 minutos de Corñishua. De allí el camino sigue un sendero a lo largo de la ladera del cañón para llegar a una explanada desde la cual es posible divisar el campamento y sus piscinas. A partir de allí, el camino es cuesta abajo hasta llegar nuevamente al río, el cual es posible cruzar a través de un puente colgante. Desde el puente son sólo otros 15 minutos hasta llegar al campamento.

En el campamento hay rústicas cabañas de bambú con camas y frazadas. También es posible dormir en carpas. Además, hay piscinas con agua tibia provenientes de manantiales subterraneos. Excelente oportunidad para quitarse el polvo del camino. Durante la noche la temperatura es muy agradable, no hace frío ni viento por lo cual acampar resulta muy placentero.

El segundo día es la parte más difícil de la caminata, para empezar hay que levantarse muy temprano (4 AM) para iniciar el ascenso de más de 1,000 metros antes del amanecer y así evitar el calor. La caminata es a lo largo de un camino zigzagueante cuesta arriba que conduce nuevamente al pueblo de Cabanaconde. El trayecto suele tomar unas 3 a 4 horas pero resulta agotador por ser cuesta arriba.

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