Ruta del río Barosa.

Ruta del río Barosa – Barro – Pontevedra – Galicia.

La ruta tiene lugar en el Parque Natural del río Barosa en Barro, localidad gallega de Pontevedra. El sendero está bien señalizado. Se toma un desvío de la carretera de Pontevedra a Caldas de Reis (N550).

Pasados 500 metros aparcamos el vehículo para seguir la ruta a pie por la orilla del río Barosa. Podrá disfrutarse de magníficas vistas del paisaje y ver puentes de madera y molinos restaurados. El recorrido total es de 4 Km, subiendo por una margen del río y bajando por la otra para volver el punto de inicio.

Existen unos pocos molinos, la gran mayoría sin restaurar, pudiendo visitarse alguno de ellos.  Un placer observar caer el agua por las múltiples cascadas y el murmullos continuo de las misma. La existencia de grandes rocas a las que se puede subir propician la posibilidad de resbalones. Cuidado con la humedad del suelo y de la piedra. A veces engaña.

El tramo inicial es la peor parte del recorrido, con una pendiente algo acusada, pero una vez arriba el resto es prácticamente llano. La longitud del  sendero se divide en dos debido al cruce con una carretera. El mayor tránsito de personas se observa en este primer tramo lugar de observación de la mayoría de las cascadas. Tras esto el segundo discurre por una zona mas tranquila a la vez que más agreste y tupido. El  sendero sigue  pegado al río.

Es un paseo corto de unas dos horas de duración como mucho, excepto que te pegues a la cámara de fotos en el primer tramo, en cuyo caso puedes llegar a matar media mañana.

Idónea para complementar con cualquier otro recorrido en el resto de día. Resulta conveniente su visita cuando las condiciones de abundancia de agua permiten ver las cascadas en su total plenitud, lo cual incrementa el valor paisajístico y sobre todo fotográfico del entorno.

Sant Miquel del Fai.

Priorato Benedictino de Sant Miquel del Fai – Sant Feliu de Codines – Barcelona – Cataluña

En este caso combinaremos las actividades del senderismo y la de la curiosidad por momentos de interés como en alguna otra ocasión expuesta anteriormente. Sant Miquel del Fai es un maravilloso paraje natural localizado en el pueblo Sant Feliu de Codines del municipio catalán de Riells del Fai, a 40 Km de Barcelona. La belleza del paisaje se debe al efecto del agua sobre las rocas y el entorno, formando cuevas, lagos y saltos de agua. En cada estación del año, el paisaje cambia dando lugar a impresionantes imágenes. Destaca su gran variedad de flora y fauna y la presencia de plantas medicinales.El Monasterio de Sant Miquel del Fai es la iglesia troglodita más grande de España, construida debajo de una gruta.Partimos desde Sant Feliu de Codines y seguimos la ruta que nos lleva directamente hasta Sant Miquel del Fai. El recorrido total es de unos 5 Km.

El recorrido se inicia en el Parc Usart de Sant Feliu de Codines. Este parque se localiza en una pronunciada curva de la carretera que lleva desde Sant Feliu hacia Sant Miquel del Fai.

Antes de entrar al parque, a la izquierda de la puerta, sale un sendero que rodea por unos instantes la valla del parque y se asoma al abismo del valle de Tenes. El sendero, marcado con unas señales de pintura de color azul, baja entre los pinos hasta salir a una pista forestal. Se gira a la derecha  entre jaras y retamas hasta finalizar la ligerísima subida en la que se abre el paisaje. En este punto el sendero, no muy visible, sale en bajada hacia la izquierda hasta situarse a media ladera y avanzar por ésta a través de una estrechísima senda semi-oculta por la vegetación.

Se llega enseguida a una primera cascada, de unos 15 metros de altura en un paraje bonito. Se sigue a media ladera para ir bordeando poco a poco la ladera. Al terminar la larga curva y tras dejar atrás un pasamanos metálico que no será preciso tocar si no existe riesgo de resbalar por la roca si está lloviendo, el sendero supera el último giro pasando bajo la visera de la roca para salir decididamente al valle del Tenes.

Si nos fijamos, al fondo se adivina una cascada y a su derecha el edificio del monasterio de Sant Miquel del Fai. Se trata de la cascada del río Rossinyol.

El sendero prosigue su camino siempre a media ladera por encima de enormes cilindros rocosos y sale a una pista entre cultivos de viñas y olivos. La pista baja hasta el río y lo cruza (no existe puente) para llegar a un par de masías. Antes, nada más salir a la pista de tierra, encontramos la señal blanca y roja del GR. 5. Este sendero de Gran Recorrido nos conducirá hasta el final del recorrido. Son los últimos 2 kilómetros de ruta y se realizan en subida. Aunque no es muy dura, si es mantenida. A la derecha se abre poco a poco una cascada todavía mayor que la de Rossinyol. Se trata de la principal cascada del valle y duplica en altura a la anterior. Está compuesta por tres grandes saltos que se unen formando pozas y dan lugar aun enclave de gran plasticidad.

El sendero remonta la ladera dando vista a las dos cascadas y llegamos así a la puerta del Priorato benedictino de Sant Miquel del Fai, enclavado en los farallones rocosos de arenisca conocidos como los Cingles de Bertí conformando un bello espacio natural.

El espacio natural de Sant Miquel del Fai ofrece además un recorrido interior muy singular en el que visitar la entrada de la Abadía (s. XIV), la Casa del Priorato, la iglesia rupestre del siglo X, un par de cuevas, el lago de las Monjas, la ermita del siglo X y un largo etcétera de atractivos, como el fantástico puente del siglo XVI construido a la entrada del monasterio, y que permite acceder a través de la Foradada, una pequeña fisura en la roca.

Calzada romana del Caoru.

Calzada romana del Caoru. Tielve-Arenas de Cabrales – Asturias.

Entre Sotres y Áliva. Atraviesa la Sierra de Portudera. Probablemente ralizada para aprovechar los yacimientos de cobre de las vegas de Coprevidi y Somas. Comienza en las cercanías de Las Arenas de Cabrales, sube por Colláu Castiellu por un camino empedrado hasta l’Altu Plubia en la cumbre de una escarpadura de unos 800 metros, prolongándose hasta Sotres. Hay tramos en buen estado de conservación: El Poyu, H.ou de la Llegüerea, Cuesta Los Cuerres, Posadoriu Las Conchas y Antreh.anu. Llega hasta Áliva. El recorrido puede estimarse en unos 18 km. Las leyendas locales, haciendo alusión al topónimo, dicen que por allí bajaban el oro los romanos o los moros de las minas que tenían en Portudera.

Una sierra casi desconocida para la mayoría de los asturianos es la de Portudera (Puerto de Era), en Cabrales. A través de ella cruza una antigua calzada romana llamada de Caoro (‘Caoru’) o Portudera, que tiene aún varios tramos de empedrado en buen estado, después de tantos siglos, pero que una pista podría destruir en el futuro. Claro que si se quiere hacer un acceso rodado para ir a las majadas, tanto desde Arenas, como por Sotres o Tielve (ya hay una pista hormigonada) sobran lugares paralelos a esa vía. El camino continuaba otrora hacia el Sur, por Vegas de Sotres, Aliva y La Liébana, y hacia el Norte por el valle cabraliego, a la sombra de las sierras de Juan Robre y Cuera, para seguir, tras dejar Ortiguero y La Puente Cima, por el valle de Ardisana y Alto Piedrahita, hasta Cangas de Onís, entroncando así con el Camín de Llanes. Un ramal iba a Muniama y Poo. A ese hermoso lugar, lleno de paz, se puede llegar bien por Arenas de Cabrales, saliendo al final de la población en dirección a la Canal Negra y Poncebos, o desde la carretera AS-114 (de Cangas de Onís a Panes) cerca de la desviación a la central eléctrica y su embalse.

En este caso la actividad cubrirá el camino comprendido entre Tielve y Arenas de Cabrales.

Desde los lavaderos de Tielve cogeremos el camino que asciende hacia los invernales de Rieses, la zona conocida como La Bolera Los Chulos, y finalmente la majada de Valfríu.

Atravesaremos la majada y saldremos con dirección a la Cruz de Entrejanu, donde giraremos a la izquierda y de forma ascendente hasta llegar al Collau Posadoriu, desde donde hay una buena vista de Valfríu, la Peña Maín y parte de los tres macizos que integran los Picos de Europa.

Saldremos de dicho collado con dirección a la majada de Tordín, y de ahí a la fuente de Viñas y al collado Pelliteru, de donde tendremos una maravillosa vista del río Duje y de todo el Macizo Central. Del Pelliteru partimos en dirección de las majadas de Umardo, Tambrín y el Jornal; al salir de la última majada encontraremos un pequeño bosque de hayas y en el camino ya se puede ver el empedrado de la calzada en zig-zag por un encinar que nos conducirá al Collau Castiellu.

En este punto termina la calzada y sigue un bosque de castaños y un camino de tierra hasta el barrio de Cares, donde a 600 m de Arenas de Cabrales finalizará la ruta.

Foz de la Escalada.

Senderismo en Ponga por la Foz de la Escalada y el bosque La Bufona, Taranes – Asturias.

El pueblo de Taranes es el inicio de esta ruta senderista por el parque natural de Ponga. Taranes se sitúa a una altitud de 600 metros bajo las estribaciones septentrionales del Tiatordos al que se llega por medio de la carretera local PO-4 que dista unos 3 kilómetros de la carretera AS-261 a su paso por Mestas. Está fracturado por los barrios de Tresvilla, La Barrosa y La Llera y su topónimo que proviene del dios celta de trueno Taranis.

Taranes se reparte con unas 80 casas y 12 hórreos entre hermosas vegas y a lo largo de la soleada ladera del la loma de La Llambria. Varias caleyas delimitan de manera anárquica la malla urbana con edificaciones que enriquecen la arquitectura tradicional de Ponga. Sus habitantes, la mayoría de edad madura, se dedican a la ganadería como actividad económica básica.

Desde las primeras casas del barrio de Tresvilla acometemos la marcha con rumbo occidental yendo por un camino carretero que vadea el río cerca de un antiguo molino. Se asciende por la margen opuesta bajo los farallones de la peña Soancio yendo directamente hacia la entrada de la Foz de la Escalada, apretada barrancada surcada por el tumultuoso río de la Escalada. Justamente allí hemos de atravesar a la margen opuesta del arroyo por un rústico puente de piedra remontando el sinuoso camino empedrado, en medio de un paraje de excepcional belleza. La angostura del barranco engulle simultáneamente al camino, al río y al senderista que se interna en el mundo fantástico del agua que se desploma estrepitosamente de las paredes de la montaña Más adelante observamos la sucesión de cascadas del río que surgen con gran estruendo.

Seguimos avanzando con sostenida remontada por los requiebros del sendero que asciende superando un gran desnivel y provisto de una barandilla de hierro que protege al caminante de una posible caída hacia el cauce del río. Más adelante dejamos atrás la entalladura mientras que la ladra de la montaña se va poblando de un pequeño bosque de hayas que profundiza hasta en la majada del Fresno (1.000 m.) (3 km. en 1 h. de marcha). Esta es una antigua majada, ahora abandonada e instalada en la encrucijada de caminos.
Por la derecha arranca la ruta de La Llambria que se pierde por los contrafuertes de Daón y Piegüé, destino que hemos de soslayar para abordar por la izquierda el sendero de menor traza que se dirige al arroyo cruzándolo por un rudimentario puente de madera. Aquí comienza la aventura del bosque, la gran masa de hayas que se extiende a lo largo del Monte La Bufona. A lo largo del mismo, el camino sube con gran desnivel y muy marcado entre grandes ejemplares de árboles que custodian una variada «avifauna» de los bosques astures. Vamos ganado en altitud «bufando agitadamente» (según relatan los lugareños, de ahí el topónimo que da nombre al bosque), entre el gran esfuerzo físico. Más arriba hemos de cruzar a la vera de una gran cueva que sirve de abrigo en caso de tormentas, prosiguiendo con la ascensión a la sombra del bosque que se va aclarando cuando coronamos la collada de Sonsierra, límite superior de la mancha forestal (1.279 m.) (4, 8 km. en 1 h. y 40 min. de marcha). Un cierre pastoril nos da paso al camino que se prolonga hacia los pastizales de Entriegüé, a los Fitos y a la comarca casina de Pendones.

Desde Sonsierra contemplamos las estupendas imágenes de las montañas colindantes, Soancio, Campigüeños, La Llambria, etcétera, que configuran un circo de origen glaciar coronado por la montaña del Tiatordos. Retornamos al punto de partida en Taranes por el camino de ascenso.

  • Al igual que el anterior, las gracias al Agüelo Astur.

Foz de Moñacos.

Valle del Infierno, entre Caso, Ponga y Piloña – Asturias.
 

El valle que riega el río Infierno se localiza en la frontera de los municipios de Caso, Ponga y Piloña. Está confinado por laberintos de sierras y cordales que se distribuyen anárquicamente entre profundos barrancos, que están horadados por virginales ríos que descienden desde las altas cotas. Toda esa atormentada orografía, custodiada por las quebradas montañas de estructura caliza, está cubierta de manchas arbóreas localizadas en el Monte Moñacos, el Monte Corbera, El Argañal y un largo etcétera.

Espinaredo de Piloña es el pórtico principal de este valle que afronta un trayecto en sentido sudeste hasta los confines del murallón calcáreo de la sierra de La Frayada. El río, de aguas transparentes, crece en su caudal merced a la aportación de aguas de varios afluentes; como el Argañal, la Estaquera, el Moñacos, entre otros, atravesando profundos desfiladeros a lo largo de su trayectoria, entre los que sobresale la Foz de Moñacos.

La excursión propuesta es lineal y arranca en el área recreativa de La Pesanca (405 m) a donde llegamos por medio de la carretera PI-1 distante 12 kilómetros de Infiesto. Cruzando el puente de La Pesanca nos adentramos en este esplendoroso valle abordando la pista maderera. Ascendemos de manera sostenida encajonados entre las paredes del barranco. Después atravesamos la majada de Muñizón y más adelante el puente de Mercadín y tras superar este lugar nos hallamos en el límite de concejos entre Piloña y Caso, adentramos a partir de aquí en el parque natural de Redes.

La maraña vegetal de avellanos que tapiza la ruta a modo de arco no impide admirar la torrentera del río desplomándose en sonoras cascadas de su cauce, que se pierde de vista en la profunda garganta de los Canales del Infierno. Hemos de cruzar en nuestra aproximación a la Foz de Moñacos cinco puentes. Pasado el puente Patín, continuamos con nuestra progresión afrontando de seguido unos repechos que dibuja la pista, formando amplias lazadas. El último tramo nos traslada al puente Corbera (839 m) cuya armadura cruza el río de los Cubilones (5 ,5 km y 1 hora y 30 minutos de marcha).

Pasado este lugar y metidos de lleno en la Foz de los Cubilones proseguimos con nuestro avance de manera sesgada, variando al Sur el rumbo de la marcha. A partir de aquí cuando el bosque se aclara aún más, ante la presencia de los primeros contrafuertes calizos de la sierra de Pandemules, hace acto de presencia sobre el horizonte septentrional la cónica silueta del Pico Maoñu

Nos presentamos después, ante el murallón de la Foz de Moñacos por su reborde inferior por donde la pista agota las últimas revueltas. que finalizan al final del gran tajo. Aquí, la huella del camino pierde parte de su traza original con un piso que si hasta aquí era de piedra, pasa a convertirse en una alfombra vegetal. Repentinamente se abren las paredes de la foz cortadas a pico, dejando el paso de la pista y del arroyo Moñacos.

Traspasado el corto tramo del desfiladero, de apenas 200 metros de longitud, nos asomamos al gran anfiteatro de Moñacos amparado al oriente por la sierra de Pandemules. Al frente, la ladera boscosa permite contemplar la Peña Los Tornos el Cuetón de Les Travieses y el resto de las montañas que se encadenan por la sierra de La Frayada.

Finalizamos este itinerario en la majada de Moñacos (1.050 m) tras recorrer unos 8 kilómetros en 2 horas de marcha, teniendo en cuenta que el retorno a La Pesanca duplica la distancia y tiempos.

  • Los agradecimientos al agüelo Astur, que se lo ha currao el solito, yo hice la entrada y puse un par de fotos.