Hoya Moros

Draco

Siento, al recorrer el camino, los vigilantes ojos de Draco. Su aliento es la brisa que quema mi piel. (Arl)

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Seguridad y recomendaciones en la práctica de la actividad:

Como quiera que a lo largo del resto de recomendaciones y en distintos apartados hablamos de determinado tipo de componentes relacionados indirectamente con el objeto a tratar, aquí trataremos de darles una cabida más adecuada.

Día soleado: si el sol es intenso, utiliza gafas para que la luz no dañe tus ojos. Si necesitas habitualmente gafas graduadas, hazte con unas de sol graduadas que te protejan bien. Deberán ser preferiblemente polarizadas para evitar los efectos del exceso de luz y brillos. Esto también es válido para jornadas en la nieve. Una gorra conviene a todos los efectos para evitar el efecto fotofóbico del sol. Antes de salir, aplícate una crema protectora solar con un factor 50 o llegado el caso de protección total. La brisa mutiplica los efectos solares. Aunque esté nublado los rayos ultravioletas traspasan las nubes y siguen haciendo su efecto. Cara (en especial nariz y orejas), cuello, brazos, piernas y manos deben estar bien protegidos. En caso de actividades intensas que redunden en una sudoración excesiva del pelo y la tendencia a cegarnos con nuestro propio sudor provocando cegueras momentáneas y escozor, se recomienda la utilización de viseras  o cintas empapadores como las utilizadas en tenis. Son  muy efectivas.

Día nublado: un día nublado no puede impedir un paseo por el campo. Añade un chubasquero, una capa o un traje de agua con capucha a tu mochila para no mojarte en caso de lluvia. A no ser que la lluvia sea fuerte o haya tormenta, no tienes por qué quedarte en casa.

Días de viento: en esos días, tu cuerpo tenderá a tener sensación de frío. En algún sitio leí que un viento a velocidad de 10 km a la hora, que no pasa de ligera brisa, hace que sintamos 2° C menos de lo que marca el termómetro. Con viento de 20 km/h notaremos 6° C menos y con 30 km/h de viento (que levanta papeles del suelo y mueve ramas pequeñas) la sensación térmica será de 9° C menos. No sé si en dichas medidas son ciertas, pero el efecto es, por experiencia, muy aproximado al descrito. Conviene la utilización de gafas protectoras evitando impactos indeseados de polvo y finas arenas en suspensión.

Estiramientos: La mejor forma de evitar lesiones es calentar todas las articulaciones, cuello, hombros,  tobillos, tronco, zona lumbar y cintura. Mueve la cabeza de izquierda a derecha despacio, hasta casi alcanzar los hombros. Los tobillos se calientan rotándolos hacia fuera y luego hacia dentro, cada uno. Para calentar los hombros, suelta los brazos y sube los dos a la vez a ser posible con algo de peso en ambas manos, llévalos hacia atrás, abajo, adelante y vuelve a subirlos. Repite varias veces estas rotaciones.  Ocasionalmente también es válido coger algo con peso y levantarlo a la altura de los ojos con los brazos extendidos, notareis como la zona lumbar y los hombros trabajan al unísono.

El calentamiento de tronco y cintura se realiza separando las piernas. Pon las manos en la cintura y dobla el tronco de forma lateral a izquierda y derecha, con la espalda recta.  Así se calientan tronco y  cintura correctamente. Es preferible hacerlo al igual que antes con algún peso en las manos que nos haga incrementar ligeramente el esfuerzo.

Empezamos a andar: Para calentar los músculos al inicio de la caminata, anda los 7 o 10 primeros minutos a un ritmo muy suave y ve aumentando poco a poco. Así impedirás que los músculos se tensen o que te den calambres, y el corazón comenzará a bombear sangre con más frecuencia, adaptándose al esfuerzo del ejercicio físico.

Procura andar con el torso erguido y recto. Con la cabeza alta y relajando hombros y abdomen. No mires al suelo, sino al horizonte. Si llevas mochila colócala de forma adecuada, ésta cambia tu centro de gravedad y hace que utilices más los músculos abdominales.. No andes a grandes zancadas, sino con pasos cortos. Así aguantarás mejor el ritmo. Concéntrate en el ejercicio. Inspira y espira siguiendo el ritmo de tus pasos

Deja tus brazos libres, para que se balanceen según estás andando. El brazo izquierdo debe avanzar cuando lo haga tu pierna derecha, y viceversa. La utilización de bastones, al estilo de marcha nórdica, ayuda en la circulación sanguínea, evita que las manos se hinchen, tonifican los músculos de los brazos y ayudan al equilibrio en suelo de derrubio o pedregoso y con mal firme. Caminar con ellos ejercita todos los músculos del cuerpo estableciendo un consumo mayor de calorías.

Para evitar malas posturas, avanza en línea recta, nunca en diagonal. No tendrás molestias ni dolores. Para que no te duelan los talones, estira antes los gemelos. Si el dolor no cede, quizás necesites revisar tu calzado. Conviene llevar en la mochila algún tipo de gel descontractor que ayuda en las sobrecargas, calambres y contracturas.

Seguridad: no salgas a caminar ni a correr si la temperatura es excesiva, puede ser peligroso. Siempre que haga calor, sal equipado con agua, hay mochilas que lo permiten aunque sea para dar un pequeño paseo. Sigue los consejos dados sobre hidratación, tu cuerpo te dirá si necesitas más líquido o si debes parar a descansar a la sombra. Las bebidas isotónicas, con sales minerales, son perfectas para las caminatas por el campo aunque antes deberás probar que en tu caso son eficientes o tolerables.

Los días fríos o con ventisca, los labios se resecan mucho, procura proveerte de cacao o vaselina para aplicar a medida que lo necesites. Del mismo modo que debes proteger tu piel del sol en el verano, el frío y el viento son muy peligrosos durante el invierno y pueden resultar abrasivos.

Si eres diabético, ten especial cuidado, porque, al quemar calorías más rápido, sube también el nivel de glucosa en sangre y cuidado con la administración de barritas energéticas excesivamente ricas en glucosa.

Evita las ampollas antes de que se formen. Cuando sientas escozor en la zona, para, quítate la bota o zapatilla y ponte un apósito (segundas pieles de venta en farmacia).

Para evitar problemas incluye en la mochila un kit básico: tiritas, segundas pieles, antiséptico, gasas, venda, pañuelo de algodón, el teléfono móvil, chocolate, frutos secos, barritas o geles energéticos.

Elige un sendero que esté bien señalizado. O uno que conozcas bien, para no perderte ni desorientarte. En verano, evita las horas centrales del día.

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