Hoya Moros

Draco

Siento, al recorrer el camino, los vigilantes ojos de Draco. Su aliento es la brisa que quema mi piel. (Arl)

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Las Batuecas

Las Batuecas.

El Valle de las Batuecas se encuentra situado entre las provincias de Salamanca y Cáceres. La mayor parte del territorio pertenece al término municipal de La Alberca, si bien la parte baja forma parte del municipio de Ladrillar.Al Sur de Salamanca, donde la sierra de Francia se confunde con las Hurdes cacereñas, se esconde el valle de las Batuecas,  una comarca recientemente protegida bajo la figura de parque natural por sus indudables valores ambientales.Pertenece al  valle del río Alagón con su tributarios arroyo  Batuecas.  La historia de los últimos siglos ha supuesto para este enclave una evolución ambiental y cultural especial dentro de dicha sierra.

El enclave es fácilmente reconocible, porque en él confluyen dos arroyos principales: el Batuecas y el Chorro, dominados por varios farallones rocosos que se alinean en la umbría. Aclarando el monte aparecen pedreras de cuarcitas originadas por la erosión de los roquedos circundantes. En algunas de ellas se encuentran llamativas lajas en las que han quedado patentes los rastros de los invertebrados que poblaron estos terrenos. Estos fósiles vivían en un mar interior que cubrió gran parte de Iberia hace unos 500 millones de años y dejó una clara huella en la Sierra de Francia.

La  leyenda de las Batuecas

La leyenda de que el valle estaba habitado por un pueblo sin contacto alguno con la civilización se extendió incluso por Europa en el siglo XVII, cuando se asentó en el lugar una comunidad de carmelitas. Durante siglos fue opinión erudita que la comarca de Las Hurdes era una región inhóspita, habitada por ” alarbes” , por gentes extrañas que no sabían de más mundo que el de aquellos valles, y que un día cualquiera de un año cualquiera, como veremos, fue descubierta casualmente. Hasta entonces se pensaba que las alimañas eran los únicos pobladores de tales campos  incluso see decía que se hallaba habitado por demonios y sectas ocultas, los pastores no se atrevían a entrar por miedo a lo desconocido. Y de Las Hurdes se comenzó a hablar, más en concreto de Las Batuecas, ya que con el nombre de ese valle solía designarse la totalidad de las tierras hurdanas, la que iba a dar pie a un equivoco o confusión que se ha mantenido hasta mediados del XIX.

Las Hurdes habían sido descubiertas y con la “gesta” había surgido una historia legendaria  que nació por causa de un conocimiento progresivo de aquellos lugares incógnitos, ya que la leyenda  “siempre es hija de algo…y es indudable que la sencillez de los pobres jurdanos, su atraso, incultura, rusticidad, la miseria con que aún en el día viven y su escaso trato de gentes, timidez y encogimiento, dieron lugar a que se les considerase como una especie de salvajes” .

La leyenda tiene su misterio en cuanto a señalar la fecha de su descubrimiento, haciendo que éste ocurra en tiempos de los Reyes Católicos, de Carlos V o de Felipe II, dependiendo del autor que en ella se detuviera. Pero al igual que con la época ocurre con el protagonismo de los descubridores. Para unos son ciertos cazadores; para otros, un paje y una doncella de la Casa de Alba; y para los menos, una Señora y un Caballero de la misma casa ducal.

Sobran razones para pensar en un origen antiguo de la leyenda, un origen que se daría lejos de estas regiones, puesto que nunca faltaron países imaginarios descubiertos y por descubrir, y que en el caso de Las Hurdes solamente fue trasladada a un espacio geográfico y a un tiempo evolutivo. Esta tomó cuerpo con motivo de la repoblación llevada a cabo en Las Hurdes y zonas próximas, por la que la curiosa leyenda del descubrimiento era conocida oralmente en el siglo XIII, aunque por un mecanismo lógico en este tipo de manifestaciones tradicionales, con posterioridad, ésta se fue encuadrando en los reinados de los distintos monarcas, desde Alfonso XI hasta Felipe II, en que la impresión de la efemérides impediría que a ningún otro momento histórico se le atribuyera la hazaña.

Monasterio de las Batuecas 

A la entrada del valle se encuentra el Convento del Desierto Carmelitano, construido a finales del siglo XVI, como lugar de vida retirada y eremítica, con ampliaciones durante los siglos XVII y XVIII. Dentro y fuera del recinto conventual existen numerosas ermitas diseminadas en su mayoría por los riscos circundantes, cuyas ruinas se conservan en la actualidad

El Monasterio de Las Batuecas comenzó su construcción en 1599, en terrenos cedidos por el Ducado de Alba, dueño del Valle.  Responde a la norma carmelitana de sencillez y austeridad.El recinto está constituido por dos cercas,dentro de las que se encuentran el convento y sus dependencias. La iglesia, construida en 1602, y ampliada en 1686, constituye el edificio central del conjunto conventual, se encuentra rodeada por una calle enlosada de pizarra y amplios jardines a modo de claustro. Adosadas a su pared norte, se encuentran la sacristía y la biblioteca, el cementerio de los religiosos, la capilla de San Jerónimo, la de San Pablo Ermitaño, y San Juan Bautista. Al sur se sitúan varias celdas oratorio de los monjes. En el muro Oeste, una puerta abre el paso al refectorio, cocina,talleres, alojamientos de los criados, panadería, lavadero, etc.

Los Padres Carmelitas en apenas tres años ya tenían el alzado de La Iglesia, así una veintena de ermitas para su retiro y oración desperdigadas por el monte. La vida eremita en el convento les hacía subsistir con lo que la tierra les proporcionaba, cultivaban sus huertos y trabajaban el corcho. A esta vida tan dura se les unió la desdicha de sufrir dos incendios en distintas épocas, uno de ellos asolando gran parte de la masa forestal. Pero estamos en un valle fértil, lleno de vida y el paso del tiempo ya ha borrado esa desforestación. El verde intenso que divisamos cuando atravesamos la Comarca de Las Hurdes se hermana con Las Batuecas como si nos encontrásemos en el mismo territorio. Durante los siglos XVII, y XVIII, se va configurando su estructura definitiva.

La desamortización de Mendizábal supuso el abandono de las instalaciones al pasar a propiedad privada  y su consecuente deterioro, pasando las dependencias y tierras de mano en mano; incluso fueron propiedad del cineasta Luis Buñuel, quien las convirtió en escenario natural de algunas de sus películas. En 1915, el lugar fue adquirido por los Carmelitas de Castilla y finalmente, en 1936, las carmelitas descalzas adquirieron la construcción hasta que, catorce años después, la cedieron a los hermanos religiosos de la misma orden que han restablecido la vida eremítica.

Arte ruprestre (Pinturas).

Diseminadas entre los abrigos de cuarcitas que configuran el valle, se localiza un conjunto muy amplio de pinturas prehistóricas de clara tendencia naturalista, cuya cronología abarca desde el Neolítico medio hasta el Neolítico final y el Calcolítico. Se encuentran inventariados los siguientes:

  • Canchal de las Cabras pintadas.
  • Canchal del Águila.
  • Canchales de la Pizarra.
  • Canchales del Zarzalón.
  • Cueva del Cristo.
  • Umbría del Canchal del Cristo.
  • Canchales de Mahoma.
  • Umbría de la Cotorrina.
  • Majadilla de las Torres.
  • Canchal de los Acerones.
  • Corral de Morcilla.
  • Covacho del Pallón.
  • Risco del Ciervo.
  • Canchal de Villita.
  • Canchal de las Torres.

Todos estos abrigos se encuentran declarados Bien de Interés Cultural por ministerio de la Ley 16/1985 de 25 de junio del Patrimonio Histórico Español en aplicación de lo dispuesto en el artículo 40.2; mientras que el Canchal de las Cabras Pintadas goza de una declaración específica por Decreto de 25 de abril de 1924.

La técnica de este arte es sumamente simple y uniforme, se reduce en general a tintas planas y trazos lineales, generalmente en rojo y en ocre, y en menor medida en negro o amarillo, así como el blanco, que en el caso de las Batuecas, es relativamente frecuente. En cuanto a la temática predominan las barras y puntos seguidos en frecuencia por los antropomorfos y los zoomorfos; en ocasiones formando escenas, observándose como peculiaridad de las Batuecas, una clara tendencia naturalista. La cronología que se propone para este ciclo de la Pintura Rupestre Esquemática, arranca del Neolítico Medio, con su mayor desarrollo durante el Neolítico Final y el Calcolítico.

Desde el monasterio parte el camino que, al pie mismo del cauce fluvial, avanza aguas arriba hasta el Chorro de las Batuecas, entre la densa masa del bosque de ribera. La estrecha vereda recorre el exterior de los muros del cenobio, entre los restos de lo que fue el antiguo jardín botánico que plantaron aquí los monjes. Encinas, tejos y serbales, junto a cipreses, moreras, nogales, cedros, ailantos y catalpas crecen alrededor. Tal diversidad vegetal acompaña al caminante hasta traspasar la tapia del recinto monacal y cruzar un puentecillo sobre un arroyo. Superado el regato, se abre ante la vista un denso jaral que cubre las laderas. A la par que encinas, se ven ejemplares de roble, quejigo y sobre todo alcornoque, que continúa explotándose en la zona. Junto a esta variedad también crecen pinos, plantados a mano durante los años cincuenta del pasado glo. El resultado es un paisaje de gran diversidad y riqueza ecológicas. El elemento pétreo incrementa también el valor de esta zona, pues sigue siendo testigo de su historia. En los milenarios lienzos se localizan una serie de pinturas rupestres esquemáticas de colores rojizos. Para acceder a estos cuadros primigenios salen del camino principal algunas veredas, como la que lleva a la conocida Cueva del Cristo, un anfiteatro de cuarcita que se eleva en la orilla opuesta. Hasta ella se llega tras bajar al Batuecas para cruzarlo y volver a ascender por el caminillo. El refugio pintado se alza imponente frente al caminante, con las pinturas protegidas por una valla. En sus muros se distinguen homínidos, dedos y soles, pero también pinturas realizadas por los monjes para santificar este enclave pagano. Otro refugio interesante es la Majada de las Torres, con una curiosa espiga dibujada sobre la roca y a la que se llega tras regresar al camino y faldear diversas vallejadas.

Desde la mágica umbría de la Majada de las Torres y tras visitar sus pinturas rupestres, hay que prestar especial atención, pues el camino se desdibuja. En el valle del Arroyo del Chorro, la vereda asciende por la ladera derecha y trepa un poco más adelante hasta media altura, atravesando primero un alcornocal y más tarde un jaral. En menos de un kilómetro converge de nuevo con el riachuelo, punto desde donde se escucha ya el salto de agua, aunque permanece escondido entre fresnos y alisos. El recóndito manantial del Chorro y su cascada, en pleno corazón del Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia, ofrecen el placer que sólo un paisaje exuberante puede proporcionar. La mezcla de alisos, fresnos, durillos, encinas y jaras regala a la vista los tonos más variados de la gama del verde.

Refugio de vida salvaje

Hoy la vida salvaje más notable de estos montes está representada por un gran mamífero, la cabra montés, que tras su extinción fue reintroducida a finales de los años setenta del pasado siglo y que en nuestros días es fácil de avistar entre los roquedos. Su caza controlada se ha convertido en una importante fuente de ingresos provenientes del valle para los municipios limítrofes. Los densos bosques dan cobijo también al amenazado lince ibérico, mamífero emblemático del que se sospecha su existencia dentro del parque natural. Y entre la fauna alada, se observa asimismo al buitre negro, la gran rapaz carroñera que aprovecha lo que otros no comen.

Parque Natural

SUDESTE: Por el viejo camino que desde la Alberca se dirige al Convento de Batuecas, por la continuación de éste que se dirige al Portillo del Cid, hasta el límite con la provincia de Cáceres. SUR: Por el límite entre las provincias de Salamanca y Cáceres, OESTE: Por el límite entre los términos municipales de La Alberca y Monsagro NORTE Y NORDESTE por la linde entre los montes de Utilidad Pública n.º 48 y 49 hasta su confluencia con el camino mencionado al principio. Está catalogado como Zona de reserva del Parque Natural de las Batuecas, además de constituir, una zona de especial Protección de las Aves.

Miércoles, 13 de julio de 2011.

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