Sima de San Pedro.

Sima de San Pedro de los griegos – Oliete – Teruel – Aragón

En Aragón existen dos tipos de dolinas: las cársticas, o formadas por hundimiento de niveles calcáreos, y las aluviales, donde se disuelve el sustrato provocando el colapso de las gravas superiores. Hay una gran variedad de tamaños y profundidades por lo que es difícil realizar una descripción única para todas ellas.

Catalogación: excursión.
Duración: 3 h. 30’ (ida y vuelta)
Desnivel: 90 m.
Dificultad: Media. Extremar la precaución si se visita la Sima de San Pedro.
Interés arqueológico: Poblados ibéricos.

La Cultura Ibérica es la que ha proporcionado a Oliete los restos arqueológicos más espectaculares, y en torno a ellos, los poblados ibéricos del Palomar –ejemplo de la arquitectura agrícola residencial- y del Cabezo de San Pedro -ejemplo de la arquitectura defensiva y militar-, se ha estructurado una ruta con el fin de dar a conocer este patrimonio, las características de esta etapa y mostrar, a través de los yacimientos, las formas de vida de los pobladores ibéricos durante los siglos III y I a.C.

La ruta, que parte en el Centro de Interpretación de la Cultura Ibérica, recorre parte de una red de senderos y caminos de la margen izquierda en el valle del río Martín y su afluente el barranco del Regatillo o la Muela. Estos senderos están señalizados y debidamente balizados en todo su recorrido.

Desde Oliete, al poblado ibérico del Palomar unos 15 minutos. El sendero paralelo al río Martín, indicado con flechas de madera y mojones de la ruta ibérica pasando por la fuente el Piojo hasta la zona de San Pedro. Un rústico peirón, edificios de carácter agrícola y ganadero y la ermita de San Pedro de los Griegos así lo indican.

Desde la explanada de San Pedro se sube por un camino hasta el poblado ibérico de San Pedro, que se asienta en el altozano del cabezo, junto a un abrupto cortado rocoso sobre la margen izquierda del río Martín y rodeada de barrancos, que otorgan un carácter inexpugnable a esta gran ciudad ibérica.

Otro camino, en buen estado, también en ascensión, llega hasta la Sima de San Pedro. Se trata de una descomunal sima que por su estructura geológica está considerada única en Europa. Este asombroso pozo troncocónico alcanza los 108 metros de profundidad y un diámetro en su boca que ronda los 100 metros. En su base presenta un lago cuya profundidad está calculada en unos 25 metros. Esta sima, destaca también como un refugio de biodiversidad sin equivalentes en Europa, dotándola de un valor ecológico excepcional, donde encuentran refugio unas 25 especies de vertebrados (aves, murciélagos, micro mamíferos, anfibios y reptiles).

Tiene 95 m. de diámetro y 108 metros de profundidad cuyo fondo de 120 m. de diámetro está parcialmente ocupado por un lago de cerca de 4000 m2. de extensión y 20 de profundidad. En total el volumen aproximado de la sima es de unos 560.000 m3.

Esta sima tiene una estructura única en Europa. Excavada en calizas del jurásico. Debe su origen a una dolina (cueva subterránea) que sufrió un proceso erosivo ascendente, por lo que su techo se derrumbó.

Atardecer en la sima

José María Milagro-Artieda.

La luz, que es gasa tenue y se estanca al borde de la sima,
no debería acudir en auxilio de esos
torpes clamores de sorpresa, esa alharaca de vértigos
que turban el núcleo del sentido.

Cuando se esfuman, el ciclo resucita  y asisto al claro inicio,
al despliegue sin base de un perímetro intenso que me atrapa,
congrega en torno las nubes embebidas, desplaza el viento,
arquea perspectivas hacia un remoto fondo que ahora,
obstruida la máquina de ser, ciego en su giro, puedo alcanzar.

En la barquilla liviana del descenso no tocan suelo mis pies.
Surgen trazos de coloso hilvanando un rostro ajado,
las catástrofes de piedra establecida circulan
hiladas sobre el hueco, un ruido extraño
que calladamente anega la mirada y se estanca
entre los labios no impide más murmullo,
no niega el verbo, pero qué mansedumbre
tiene altura para alzarse en su vuelo,
qué voz abarca las regiones de este sueño,
qué movimiento apacigua el ritmo quedo
del hoyo viviente en que me encuentro.

He descendido en carriles de otro espacio
que me vertieron al lago inexplorado,
como brisa he rozado los arbustos del miedo.
Todas las aves giraban varias veces, sus súplicas
un eco razonado por legiones y luego, limpiamente,
en flecha pura que huyese del comienzo,
caían hasta el guiño secreto de la piedra,
a la pared angulosa, junto al borde,
y abatían sus alas y eran parte huidiza del secreto.

Cuando la tarde se ablanda, cuando un temblor
congrega las sombras y establece ajedrez en los relieves,
me siento alzado y nuevo, residente en la humilde pasarela
que sujeta las formas sobre el pozo.
El suave frío, amoroso desdén de la montaña,
me enciende en espinas, y ya entiendo
la lengua roma de sus peñas, el discurso insensato
que me envuelve, con qué signos se demuestra
sino en loco graznido, en ecuación de susurros
y llovizna de aristas desprendidas.
Sólo entonces libero la mirada y estalla el conjuro.

Cañón del Río Verde.

Cañón del Río Verde – Otívar – Málaga – Andalucía.

Para llegar a Otivar de la provincia de Granada, desde Málaga, debemos desplazarnos a Almuñecar y desde allí seguir las indicaciones de tráfico que nos dirigen primero al pequeño pueblo de Jete y luego a Otivar.

Dejamos atrás Otivar y continuamos por la carretera dejando a nuestra izquierda un desvío que nos llevaría al Hotel Palacete de Cázulas y hasta llegar a la entrada del carril de acceso al Barranco del Río Verde localizado en una verja que cierra el paso la Una vez que dejamos el coche, antes de un puente de hierro, o si queremos ahorrarnos distancia recorrida, después de cruzarlo, sólo hay que seguir el sendero bien marcado que se inicia en la llamada Junta de los Ríos (Chorreras y Nacimiento) hasta donde queramos.

Siguiendo el carril que traíamos con las impresionantes paredes del Pico de los Charquitos (903 m.) frente a nosotros, al igual que el Pico Grajillas (1.027 m.) a nuestra izquierda, del que tan sólo nos separa el cauce del río verde unos 30 m. por debajo, se aprecia el puente de hierro, 100 m. mas allá de donde se dejan los coches, así como el impresionante cañón a través del cual hay que adentrarse, caminando entre las espectaculares paredes de los dos picos anteriormente mencionados.

Unos 500 m. después de haber comenzado a andar siempre por el mismo carril y en paralelo al cauce del río, encontramos a nuestra derecha con las ruinas de una antigua “fábrica de luz” casi camuflada entre la abundante vegetación que crece a lo largo de todo el cauce. Las afloraciones de agua por estas paredes han dado lugar a lo que se conoce como “TOBAS CALCAREAS” que a lo largo de la ruta nos acompañan a derecha e izquierda, originando en algunas paredes y oquedades rocosas una gran cantidad de estalactitas y formaciones rocosas inverosímiles que a poco de usar la imaginación podríamos identificar como la figura de algún animal, vegetal, cara o cualquier tipo de objeto.

El carril permite caminar cómodamente junto al río hasta que 2 Km. después de iniciada la caminata se llega a la presa, estamos ante el nacimiento del río Verde (490 m.), que nace de la unión del Río Nacimiento (a nuestra izquierda) y el Barranco de Las Chorreras que se le une por la derecha. Esta zona es de gran belleza, ya que el cañón por el que íbamos caminando se abre dando lugar a un amplio espacio custodiado por las impresionantes picos que lo rodean. A pesar de que hay algunas piedras colocadas estratégicamente es casi obligado caminar por el agua, para atravesar en primer lugar las aguas del Río Nacimiento, que viene por el este y a renglón seguido las del Barranco de las Chorreras que se le une por el norte y que ya no dejaremos en todo el recorrido.

A partir de aquí se cruza el cañón que forman las paredes del barranco de Las Chorreras. A un par de minutos del comienzo se encuentra una magnífica poza de aguas turquesas con una zona muy profunda al pie de una cascada.

Posteriormente deberá atravesarse el primero de los cuatro puentes colgantes de tablillas que en esta ocasión salva una altura sobre el río superior a los 20 m. de altura. Ya en el otro lado del puente el sendero supera un desnivel de unos 75 metros en permanente zig-zag, hasta que llegamos a una antigua era, junto a la que se ha construido un bonito mirador con sus barandillas de madera, que tiene su hermano gemelo 100 m. después de un falso llano al borde de otra magnífica atalaya que vuelve a asomarse al barranco de Las Chorreras. Para poco después iniciar el correspondiente descenso empinado por este recorrido comparable a una “montaña rusa acuática”, el retorno al cauce del río con sus pozas de color turquesa .

Antes de llegar a La Poza Central (560 m.), objetivo final de la ruta, a tan sólo 3, 2 Km. del comienzo volveremos a encontrarnos con otra fuerte subida, salvando un desnivel de unos 60 m. a través de unas  escaleras excavadas en la roca viva, cuyas barandillas se encuentran en estado muy precario, asomándose en algunos tramos al filo del Barranco de las Chorreras, transmitiendo una emocionante sensación de vértigo, pero que también encuentra en la bajada su momento de tranquilidad junto a un precioso manantial que brota de una sombría cavidad rocosa y que inspira una gran sensación de sosiego.

Tras esta bajada, el camino ya no se separa del cauce del río, teniendo que atravesar dos puentecitos mas.  Finalmente se llega a La Poza Central (punto final de esta ruta), donde confluyen los otros dos itinerarios diseñados por la Consejería de Medio Ambiente.

Barranco de la Valdoria.

Barranco de la Valdoria – Teruel – Aragón.

Esta ruta puede iniciarse en el barranco de Valdoria, cuyo acceso es desde la carretera de Albalate a Andorra (A-223). Por un camino bien compactado se puede ir en vehículo hasta el inicio del sendero. Conviene haber dejado previamente en el aparcamiento de la Cueva Negra otro vehículo –a la que se accede desde la carretera Ariño-Albalate (A-1401)-.

Catalogación: Excursión. Se recomienda dejar un vehículo en cada extremo del recorrido.
Duración: 4h. (solo ida)
Dificultad: Media/alta, con tramos de vía ferrata de principios del siglo pasado. Uso de arnés de seguridad, mosquetón y elementos de agarre en la vía ferrata.
Interés paisajístico y etnográfico-industrial: cortados rocosos, construcciones tradicionales vinculadas al aprovechamiento del agua…

El sendero se adentra en los cortados rocosos del barranco de Valdoria, hasta unos antiguos depósitos de agua y después las presas de almacenamiento de las aguas del barranco, encajonadas por los cortados. En esta zona una vía ferrata de principios de siglo nos facilitará la ascensión. Conviene el uso de arnés de seguridad, mosquetón y elementos de agarre a la vía ferrata, puesto que el precipicio es considerable. Es factible realizar en la parte baja del barranco un recorrido circular por el Rincón del Gorgo, evitando así la vía ferrata.

Desde el alto, se desciende por la ladera de la sierra aprovechando las “S” del sendero para superar el desnivel. Pronto se llega a un camino y después a una pequeña explanada donde habremos dejado el otro vehículo que evitará realizar a pie el camino de regreso. Un sendero parte desde este aparcamiento hasta la cueva negra (8 minutos aproximadamente de ida).

Los estrechos de Río Martín

Estrechos del Río Martín – Albalate – Ariño – Teruel – Aragón

La ruta de los comienza en el puente del Batán del río Martín, a unos 11 km. de la localidad en dirección a Ariño y muy cerca del santuario de la Virgen de Arcos (Sg. XVII). Varias explanadas en los márgenes de la carretera pueden servir como aparcamiento. Es conveniente, para los que realicen la ruta completa, dejar un vehículo de recogida al final del recorrido (en la carretera a unos 7 km. de Albalate).

Catalogación: Excursión.
Duración: 4 h. (sólo ida).
Desnivel: 45 m.
Dificultad: Media. Hay que cruzar el río en varias ocasiones.
Interés paisajístico: Sendero por los cortados rocosos que encañonan el río Martín. Pinturas rupestres.

El sendero discurre por los cortados rocosos que canalizan el río y nos ofrece una gran variedad de encuadres paisajísticos. A lo largo del sendero varios miradores, mesas de interpretación y paneles informativos nos ayudaran a entender y analizar este sugestivo y escabroso paisaje, así como varios abrigos rocosos con pinturas rupestres prehistóricas post paleolíticas declaradas patrimonio de la Humanidad, o grabados rituales con cruces de cristianización que junto al Santuario de la Virgen de Arcos, tratan de poner de manifiesto la sacralización de este territorio desde la prehistoria a nuestros días . La visita a las pinturas rupestres requiere ir con un guía autorizado para abrir las vallas de protección. Durante el trayecto nos acompañará una canalización de aguas, en algunos tramos subterránea- que paralela al sendero discurre desde un azud aguas arriba del puente del Batán, hasta la Central eléctrica de Rivera que se halla encajonada en los murallones que encauzan el río.

Una caseta informativa del Parque y un espacio acondicionado con mesas merendero, pueden ser el punto para descansar. A partir de aquí –zona media de la ruta conocida como Los Chaparros-, y tras cruzar el río, el senderista puede optar por terminar de visitar los abrigos pintados, pasando por la central eléctrica Rivera y seguir sendero hasta la carretera -una zona espectacular y fascinante por los abruptos cortados rocosos por los que discurre colgada la senda y que requiere extremar la precaución, o retornar al punto de partida en el puente del Batán a donde llegaremos en escasos 45 minutos.

Cañones del Río Martín.

Cañones del Río Martín – Obón – Alcaine – Teruel – Aragón.

Catalogación: Travesía
Duración:Obón-Cañada de Marco 3 h.
Cañada de Marco-Alcaine (Plaza del pueblo) 1 h.
Total: 4 horas.
Desnivel: 120 m.
Dificultad: Media. Sendero paralelo a los encajonamientos y estrechos del río que hay que cruzar varias veces.
Precaución en los cortados rocosos. Terrenos escarpados.

OBÓN-ALCAINE DE MARCO EN ALCAINE

Desde la localidad de Obón, cruzaremos el río Martín por el puente en dirección Estercuel-Torre de las Arcas. Seguiremos una pista hasta el albergue donde aproximadamente nace el sendero que por los altos de los cañones del río Martín aguas debajo de la localidad nos llevará hasta el barranco del Regallo. En la misma desembocadura del barranco en el río Martín, nos veremos obligados a cruzar el río probablemente en dos ocasiones, para continuar el sendero por la margen derecha del río, hasta llegar al abrigo con pinturas rupestres de la Coquinera que identificaremos por su vallado de protección que impide ver las pinturas desde fuera del recinto sino se dispone de permisos o se va acompañado de guías autorizados.

Poco después cruzaremos de nuevo el río, al pie de la desembocadura del barranco Gabache por la margen izquierda del río Martín, límite de término municipal entre Obón y Alcaine y ascenderemos hasta una loma que nos permitirá superar los estrechos encañonamientos del río Martín. El sendero discurre por los cortados de la misma margen izquierda de río Martín hasta llegar a la montaña de Benicozar y los estrechos de la Cañada de Marco. Los indicadores de manantiales o renacimiento del río Martín a los pies de Benicozar, o los de las pinturas rupestres de la Cañada de Marco, en la margen derecha del río que podremos cruzar por un vado acondicionado por una pasarela, nos guiarán por este rincón de singular belleza y de gran riqueza natural y cultural.

CAÑADA DE MARCO-ALCAINE

La montaña de Benicozar con 848 metros y el cabezo de Guardias con 894 configuran el paso por el río Martín conocido como “Cañamarco” o Cañada de Marco donde se localiza un abrigo con pinturas rupestres y donde renace el río Martín a través de los manantiales de Benicozar. Las pinturas se aprecian bastante bien desde fuera del vallado de protección, por lo que vale la pena subir hasta el abrigo.

En la Cañada de Marco se configura un bucle senderista, permitiendo a los senderistas que bajan desde Obón –o bien cruzar el río para subir a las pinturas rupestres que se encuentran en la margen derecha-, o bien seguir ruta por la margen izquierda del río hasta la localidad de Alcaine anclada en pavorosas crestas en la confluencia del río Martín y el río Radón, o bajar por la margen derecha si se prefiere en el caso que se visiten las pinturas. El repecho para subir hasta la localidad es recomendable tomárselo con tranquilidad.