Panaghia Chozoviotissa

El Monasterio de Panaghia Chozoviotissa – Amorgós – Grecia

La isla de Amorgós es una isla griega del mar Egeo, la más oriental del grupo de las Cícladas (Kiklades) y la más cercana al archipiélago vecino del Dodecaneso, situada al sudeste de Naxos, a 138 millas marinas del puerto del Pireo. Tiene una superficie de 121 km² y 112 km de costa. El punto más alto está en el extremo este de la isla, en la cima del Kríkelo (821 m). La capital de la isla es Amorgós, o Khora, situada en el interior, a 320 m por encima de Katàpola.

El monasterio debe su sobrenombre al hecho que sólo tiene una pared levantada, mientras que las otras están constituidas por la roca justo en el punto que el Monte Profitis Ilias (de casi 700 metros de altura) forma una cueva natural. El color blanco de su pared, que contrasta con el gris rojizo del acantilado, hace la visión del monasterio aún ser más impresionante.

El interior del monasterio, que está distribuido en 8 niveles, tiene una altura de 45 metros y su anchura máxima es de 4.6 m. Sus ventanas miran al Egeo, todas de diferente tamaño y distribuidas de forma irregular. Dos impresionantes contrafuertes parecen haber tomado la responsabilidad de evitar que el edificio se escurra hacia abajo. La capilla fue instalada en una de las cavidades de la roca, tal vez donde señalaba el cincel.

Incrustado en la roca como si ya formara parte de la misma, el Monasterio bizantino de Chozoviotissa, del siglo XI, lo separan 300 metros de altura sobre el nivel del mar Egeo. En estos momentos el equipo responsable de la Unesco, trabaja para que se incluya en el mismo y sea Patrimonio de la Humanidad. El monasterio se encuentra en la Isla de Amorgós en Grecia.
Durante casi diez siglos estuvo habitado por un centenar de monjes aunque a partir de 1989 sólo lo habitan dos.

Puede visitarse con normalidad respetando la vestimenta que se puede resumir en que los hombres deben de llevar pantalones y las mujeres no. Hay que salvar un número de peldaños, unos 600, pero muy abiertos lo que hacen el acceso cómodo. La entrada es a través de una puerta de mármol que nos conduce a una escalera angosta e irregular que lleva a los niveles superiores. En el más alto se encuentra la capilla con sus iconos, uno de ellos es el milagroso, y valiosos manuscritos.

Skellig Michael.

Skellig Michael – Monasterio entre las brumas irlandesas.

Islas Skellig Michael – Costa de Ballinskelligs – Condado de Kerry – Irlanda.

Localización: Cerca de la ciudad de Cahersiveen, en la región de la isla de Skellings, Condado de Kerry. Irlanda.

Coordenadas: Latitud 51 ° 46 «9 ‘ N Longitud -10 ° 32 «31 ‘ W (51.881578,-9.919281).

El punto para enlazar en barco con la isla son los pequeños pueblecitos costeros de  Portmagee,  Valentia o Ballinskelligs

Skellig Michael (del gaélico irlandés Sceilig Mhíchíl, «Roca de (San) Miguel»), también conocida como Great Skellig, es una isla rocosa y empinada situada cerca de la costa en el condado de Kerry, Irlanda. Es la mayor de las dos islas Skellig (la menor es Little Skellig) y se alza a 220 metros sobre el nivel del mar.

El acceso a la isla no es fácil.  Se trata de un viaje por mar de 50 minutos y el ascenso de 640 escalones hasta la cima de la isla.   El monasterio fue fundado alrededor del siglo 7 u 8.   Este complejo colgado en las caras escarpadas de la más grande de las dos islas de Skellig, a unos 12 kilómetros de la costa del sudoeste Irlanda. Destaca el estilo de vida sumamente espartano de los primeros cristianos irlandeses. Debido al  alejamiento extremo de Skellig Michael desde el continente,  hasta hace poco tiempo las visitas eran escasas. Gracias a esto el sitio está excepcionalmente bien preservado.

Historia
El monasterio en Skellig Michael sobrevivió un buen número de incursiones de Vikingas en el siglo 9. Se cree que sufrió una ampliación con la incorporación de una capilla nueva construida alrededor del comienzo del segundo milenio. La comunidad en Skellig Michael era muy pequeña y estimada en 12 monjes y un abad.  El monasterio logró sobrevivir durante unos cuatro siglos, viviendo del agua de lluvia, aves marinas, peces y la poca avena y hortalizas que podía crecer en ese pequeño terreno, aunque también necesitaban suministros del continente. En algún momento del siglo 12 los monjes abandonaron el Skellig y se trasladaron al monasterio de Agustiniano en Ballinskelligs en el continente.

El peñasco tiene dos picos, uno redondeado y cubierto de hierba y el otro es abrupto y casi vertical, el lugar que queda libre para un posible asentamiento humano es casi imposible, sin embargo allá, en el siglo VI, se asentó un grupo de monjes ascéticos en la creencia de que allí estarían mas cerca de Dios.

Ante los continuos ataques vikingos, los monjes construyeron un pequeño retiro en la cima, en el lugar más alto de la isla, el Pico del Sur. La ruta de escalada a esta precaria cima es enorme y defendía mucho mejor el monasterio que en la parte inferior, de hecho, hay un terreno a lo largo de la ruta conocido como el Ojo de la Aguja, donde un solo hombre podía defender el terreno contra todo un ejército.

Comenzando en el 1500, Skellig Michael se convirtió en un destino popular para los peregrinajes anuales, pero no tenía ningún residente permanente. En siglo 19 se construyeron dos faros  y el gran Skellig fue habitado otra vez, por una rotación de  encargados del faro. El segundo faro todavía funciona, aunque fue reconstruido en gran parte durante los años 60 y se ha automatizado desde los años 80.

En 1986 se realizan trabajos de la restauración y se monta una oficina turística oficial asociada a la isla. No obstante se han impuesto  restricciones ante el acceso turístico, a cuenta de que la gran afluencia turística causaba degradación en el entorno y en los accesos.  Se están considerando los métodos alternativos que preservarían el sitio mientras se permite el acceso al público. En 1996 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Subir a la cima, se convierte en todo un reto, sus 618 escalones forman un camino mucho mas precario de lo que cabría imaginar, a veces dejando sólo acantilados escarpados al borde del camino que, al no ser excesivamente anchos, la sensación es muy fuerte, incluso quien padezca de vértigo puede pasarlo mal, contando además con la inexistencia de barandillas.

Skellig Michael es un parque natural con categoría oficial de Reserva Natural. Su paisaje es único y los visitantes deben extremar la precaución en todo momento.

La visita al monasterio supone una ascensión de 618 escalones, hasta alcanzar una altura de 180 metros. Es una subida agotadora, por lo que las personas con problemas de salud deben tener en cuenta sus limitaciones físicas antes de explorar esta parte del lugar.

  • Los visitantes no deben salirse de los senderos marcados.
  • Los niños deben ser supervisados en todo momento.
  • Preste atención a las rocas que puedan caer.
  • Los escalones tienen una inclinación considerable.
  • Los escalones son desiguales.
  • Los escalones se ponen resbaladizos cuando están mojados.

Mas Info:

Sant Miquel del Fai.

Priorato Benedictino de Sant Miquel del Fai – Sant Feliu de Codines – Barcelona – Cataluña

En este caso combinaremos las actividades del senderismo y la de la curiosidad por momentos de interés como en alguna otra ocasión expuesta anteriormente. Sant Miquel del Fai es un maravilloso paraje natural localizado en el pueblo Sant Feliu de Codines del municipio catalán de Riells del Fai, a 40 Km de Barcelona. La belleza del paisaje se debe al efecto del agua sobre las rocas y el entorno, formando cuevas, lagos y saltos de agua. En cada estación del año, el paisaje cambia dando lugar a impresionantes imágenes. Destaca su gran variedad de flora y fauna y la presencia de plantas medicinales.El Monasterio de Sant Miquel del Fai es la iglesia troglodita más grande de España, construida debajo de una gruta.Partimos desde Sant Feliu de Codines y seguimos la ruta que nos lleva directamente hasta Sant Miquel del Fai. El recorrido total es de unos 5 Km.

El recorrido se inicia en el Parc Usart de Sant Feliu de Codines. Este parque se localiza en una pronunciada curva de la carretera que lleva desde Sant Feliu hacia Sant Miquel del Fai.

Antes de entrar al parque, a la izquierda de la puerta, sale un sendero que rodea por unos instantes la valla del parque y se asoma al abismo del valle de Tenes. El sendero, marcado con unas señales de pintura de color azul, baja entre los pinos hasta salir a una pista forestal. Se gira a la derecha  entre jaras y retamas hasta finalizar la ligerísima subida en la que se abre el paisaje. En este punto el sendero, no muy visible, sale en bajada hacia la izquierda hasta situarse a media ladera y avanzar por ésta a través de una estrechísima senda semi-oculta por la vegetación.

Se llega enseguida a una primera cascada, de unos 15 metros de altura en un paraje bonito. Se sigue a media ladera para ir bordeando poco a poco la ladera. Al terminar la larga curva y tras dejar atrás un pasamanos metálico que no será preciso tocar si no existe riesgo de resbalar por la roca si está lloviendo, el sendero supera el último giro pasando bajo la visera de la roca para salir decididamente al valle del Tenes.

Si nos fijamos, al fondo se adivina una cascada y a su derecha el edificio del monasterio de Sant Miquel del Fai. Se trata de la cascada del río Rossinyol.

El sendero prosigue su camino siempre a media ladera por encima de enormes cilindros rocosos y sale a una pista entre cultivos de viñas y olivos. La pista baja hasta el río y lo cruza (no existe puente) para llegar a un par de masías. Antes, nada más salir a la pista de tierra, encontramos la señal blanca y roja del GR. 5. Este sendero de Gran Recorrido nos conducirá hasta el final del recorrido. Son los últimos 2 kilómetros de ruta y se realizan en subida. Aunque no es muy dura, si es mantenida. A la derecha se abre poco a poco una cascada todavía mayor que la de Rossinyol. Se trata de la principal cascada del valle y duplica en altura a la anterior. Está compuesta por tres grandes saltos que se unen formando pozas y dan lugar aun enclave de gran plasticidad.

El sendero remonta la ladera dando vista a las dos cascadas y llegamos así a la puerta del Priorato benedictino de Sant Miquel del Fai, enclavado en los farallones rocosos de arenisca conocidos como los Cingles de Bertí conformando un bello espacio natural.

El espacio natural de Sant Miquel del Fai ofrece además un recorrido interior muy singular en el que visitar la entrada de la Abadía (s. XIV), la Casa del Priorato, la iglesia rupestre del siglo X, un par de cuevas, el lago de las Monjas, la ermita del siglo X y un largo etcétera de atractivos, como el fantástico puente del siglo XVI construido a la entrada del monasterio, y que permite acceder a través de la Foradada, una pequeña fisura en la roca.

Hua Shan – Un sueño imposible.

Descubriendo el mundo: China sin ir mas lejos.

A principios del siglo II, había un templo taoísta conocido como el Santuario, en la base de pico del Oeste. En aquella época sólo visitaban la montaña peregrinos locales e imperiales, debido a su inaccesibilidad. También era un lugar de peregrinación para quienes buscaban la inmortalidad o médicos tradicionales que buscaban plantas medicinales cuyo poder residía en pertenecer a este lugar.

El Monte Huashan se encuentra a 120 km al este de Xian y al sur de la ciudad de Huayin en la provincia de Shaanxi, con una elevación de 2200 metros sobre nivel del mar.

Hay cinco picos y la ruta que lleva a la cumbre tiene unos 2.160 m y 3.999 escalones. El Pico Sur es el más alto de los cinco (2.160 m), seguido del Pico Este (2.100 m), el Pico Oeste (2.083 m), el Pico Medio (2.042 m) y el Pico Norte (1.561 m). Para alcanzar los cinco picos debe seguir el camino hasta llegar al Pico Norte y de ahí continuar hasta los otros picos.

En épocas antiguas, el Mt. Huashan fue llamado Mt. Taihuashan. Consideradas de lejos, las cinco miradas de los picos tienen gusto de cinco pétalos de una flor. Por lo tanto su nombre, Mt. Huashan (= cinco flores). Hoy, se enumera como uno de los puntos escénicos nacionales de mayor renombre.

La montaña tiene varios templos y otras estructuras religiosas en sus cimas y picos. En su base se encuentra el Claustro de la Fuente de Jade, dedicado a Chen Tuan.

Para ascender al pico Norte hay dos rutas de ascenso. La más popular sigue el cañón del monte Hua, con unos 6 km desde el pueblo de Huashan. Desde el pico Norte, hay una serie de senderos que son la única manera de llegar a los otros picos.

El monte Huashan es famoso por sus acantilados impresionantes. A lo largo todas la trayectoria (de unos 12 kilómetros) hasta el final el denominador común será el temor inspirado por los precipicios, capaces de cortar la respiración. Desde la cima del pico del este, uno puede asistir a unos amaneceres inolvidables.

En este sitio predominan muchas muestras construcciones de gran interés. Encontramos templos budistas y taoistas, pabellones, edificios, esculturas y grabados.

A lo largo del acantilado del pico del sur encontraremos la trayectoria equipada con una cadena del hierro como único seguro, con la ayuda de la cual, los que se atrevan pueden salvar un paso espantoso a la par que delirante. Pasos aéreos por cornisas de 30 cm, otros por maltrechos tablones de 60 cm de ancho, escaleras hacia el cielo compuestas de barras atravesadas a modo de escalones o simplemente pequeñas hornacinas excavada en la roca vertical a modo de presas de boulder con el único aseguramiento de una avejentada cadena de hierro, me atrevería a decir que se trata de una vía ferrata en plan «salvaje». Conviene a aquél (cuya ausencia de juicio) que decida emprender la ruta vaya equipado con saco de dormir y material de seguridad de escalada (guantes, calzado, frontales y arnés) por si fuere necesario. No convendría fiarse del material multi-utilizado por los miles de personas que hacen dicho recorrido y que puede alquilarse antes de iniciar la ascensión.

La parte más peligrosa del recorrido es la conocida como “Changong Zhandao”, de casi 4 metros de largo y unos 30 centímetros de ancho, a lo largo de un camino vertical acantilado, donde sólo un paso en falso significa caer al abismo. Otro tramo vertiginoso es el conocido como “Dragón negro”, esculpido en una larga y empinada arista de la roca de tan apenas unos centímetros de anchura. Continuando la ruta encontramos paredes prácticamente verticales, donde hay que trepar agarrándose a oxidadas cadenas y vetustos escalones. La “Garganta de los cien escalones” es el más espectacular, ascendiendo por una pendiente de 90º. Pequeñas pasarelas incrustadas en la roca, apenas unos tablones temblorosos, son el único paso para acceder a otros puntos más elevados del trayecto. En invierno, la nieve y el hielo todavía dificulta más la ascensión, convirtiéndola en algunas épocas en algo imposible.

Y otra cosa: la única senda de bajada es la misma que la de subida, con lo cual deberá tenerse en cuanta que en “Changong Zhandao” pueden encontrase dos camino-andantes a la vez y ¡¡uno en cada sentido!!.

Para los menos valientes, como yo, siempre habrá un teleférico que salva todo el desnivel pudiendo visitarse los cinco picos sin necesidad de pasar por dicho abismo.

Y ahora, ahorrar pal viaje. ¿Cuándo nos vamos?.