Huansang – Un sueño más.

Huansang – China.

O “The yellow mountain” (La montaña amarilla).

Huangshan es la montaña más conocida por su paisaje en China, y tiene una interesante pero compleja historia geológica (con permiso de la también mítica Hua San). Cuenta con numerosos picos imponentes, cuya formación se remonta a unos 100 millones de años en la era mesozoica, cuando el antiguo Mar Yangtse desapareció como resultado de los movimientos de la corteza terrestre y el posterior levantamiento.  La geología y la geomorfología de la región es, sin duda, de gran interés, siéndolo particularmente las características resultantes de la glaciación, los pliegues y fallas que han resultado de la actividad tectónica y las características del karst de gran altitud incluyendo bancos de toba calcárea, cascadas y lagos intensificaron.

Estéticamente, el sitio presenta un espectáculo casi único, con su atracción combinada de altas montañas, bosques, lagos, cascadas y bajíos calcáreos. La rica variedad de colores también es notable, muchos de los lagos que tienen azul claro, turquesa o aguas verdes, mientras que en el otoño de muchas de las hojas se tornan de una gama de colores vivos.

Valles en forma de U, estrías y cantos rodados son evidencia de glaciación más tarde durante el período Cuaternario.  Los bosques de pilares de piedra son numerosos; otras características incluyen rocas de formas grotescas, cascadas, lagos y aguas termales. Las rocas más antiguas son los depósitos sedimentarios y rocas metamórficas del mar Yangtse, formadas hace más de 570 millones de años durante la era Proterozoico y aflora en la falda sur del monte Huangshan y el sur de la falla Xiaoyaoxi. Formaciones de granito, que se forman durante los períodos de actividad orogénica, se caracterizan por las juntas longitudinales bien avanzadas, responsables de las muchas impresionantes cuevas, riscos y barrancos.

El monte Huangshan es famoso por su magnífico paisaje natural que incluye rocas graníticas enormes y antiguos árboles de pino, que a menudo se han mejorado aún más por las nubes y la niebla efectos. La propiedad cuenta con numerosos picos imponentes, 77 de las cuales superan una altura de l, 000 m, con el más alto, el famoso Pico Lianhua (Pico de la flor de Loto), llegando hasta los l, 864 m.

La fauna de vertebrados comprende 300 especies e incluye mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces. Un total de trece especies se encuentra bajo la protección del Estado.

La alta estima acreditada en Huangshan en gran parte de la historia de China ha dado lugar a la cultura de Huangshan.  Generación tras generación, la gente ha llegado a elogiar a la montaña, dando lugar a un rico legado de arte y literatura. Huangshan es considerado como un excelente ejemplo de un paisaje clásico chino, según tipificado en pinturas de paisajes chinos. El 17 de junio 747, durante la dinastía Tang, una orden imperial se emitió nombrarlo Huangshan (Yellow Mountain). Huangshan, conocido como «la montaña más bella de China», fue aclamado por medio del arte y la literatura durante una buena parte de la historia de China (por ejemplo, «montaña y agua» estilo del Shanshui del siglo dieciséis.

La propiedad, situada en la zona de clima monzónico subtropical húmedo de la provincia china de Anhui, abarca una superficie de 15.400 hectáreas con una zona de amortiguamiento de 14200 Ha, es también de gran importancia por su riqueza botánica y para la conservación de un número de nivel local o nacional especies de plantas endémicas, algunas de las cuales están en peligro de extinción.

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Circos comerciales

Grandes ascensiones: circos comerciales.

Cuando en algún rato perdido me da por buscar en la red cualquier cosa que pueda ocurrir entre noticias, personajes, nuevos senderos, ascensiones, etc., difícilmente puedes imaginar encontrarte con reportajes o entradas en blogs de terceros que impacten de la manera en que lo ha hecho el que menciono a continuación.

Uno tiene la sensación, cuando se habla de montaña, de alpinistas, himalayistas o cualquiera otra acepción que creamos conveniente usar, de ver el aspecto lírico de la actividad propiamente dicha. Personalmente tiendo a creer en la limpieza de la actividad y a resumir que en ocasiones el esfuerzo por alcanzar alguna cumbre se reduce a conseguirlo o no, a la fotografía que da fe del objetivo conseguido o la decepción de no haber podido hacerlo y en general el esfuerzo invertido y lo que te has dejado en el camino.

A lo sumo podremos tener en cuenta el coste de vidas que puede llegar a significar, las lesiones irreversibles que sufren los escaladores en los límites de lo imposible o los peligros que esto conlleva. Y así también nos extrañará la irremediable tendencia a insistir en volver a intentarlo si no se consiguió o como  en el caso de Juanito Oiarzabal tratar de repetir -hasta el infinito y más allá- la consecución de techos por encima de los ocho miles, la -no sé si…- ansiada meta de seguir subiendo montañas a los 72 años de Carlos Soria Fontán actualmente intentando el asalto al Dhaulagiri  o el nuevo desafío Everest de Jesús Calleja. Objetivos lícitos al fin y al cabo, pero, ¿buscando qué?, ¿satisfacciones personales o provecho económico?

No pongo en duda la valía de estos individuos tratando de conseguir objetivos de similar naturaleza. Ni siquiera cuestiono la necedad que ayuda a llevarlos allí vía patrocinio de marcado interés comercial. Haré una breve referencia a la polémica suscitada por la evacuación de Juanito, en su última ascensión, por componentes del grupo de Edurne Pasabán y de la cantidad de acusaciones a que se sometieron mutuamente en esas fechas. Ni la controversia de si Edurne era la primera mujer en conseguir los 14 ocho miles sin ayuda de oxigeno. Si cuestiono la validez de los medios empleados en conseguir objetivos a cualquier precio, incluso, por encima de la decencia humana.

En cualquier caso los momentos onírico-montañeros resultan quebrados cuando, volviendo a la intención de esta entrada, chocas frontalmente con el artículo de Jose.GS donde cuestiona como el Everest acaba convirtiéndose en un circo, abriendo perspectivas nuevas sobre las que yo nunca llegué a pensar: los que cayeron en el intento de llegar a la cumbre, el devenir de todos esos cuerpos diseminados en una ruta de locos y cómo acaban convirtiéndose en referencias técnicas de escalada camino de ninguna parte, de la misma manera en que los hitos forman parte de un sendero. Claro, ni es comercial su recuperación ni para esto hay dinero.

Pamearseynochargota, diría mi amigo Pichu.

Tranquilamente a Teruel.

Ya lo decía José Antonio Labordeta en tiempos en que acudía al Congreso como Diputado electo por Aragón desde la Chunta Aragonesista, en la famosa réplica al señor Cascos, a la sazón Ministro de Fomento  por aquellas fechas del 2003. Y también el cabreo cuando de forma mundana y afable trataba de comparar la tranquilidad con que disfrutaba en sus viajes (a Teruel entre otros), de la Naturaleza y los hermosos rincones de nuestro país, con la necedad de los viajes rápidos de otros diputados, a expensas de intereses y cóleras propios de los poderosos don Dinero, Poder y Política. Acaso la soberbia de algunos individuos allí presentes hizo que José Antonio soltase la imprecación – a mi modo de ver oportuna tal cual yo mismo lo hubiese hecho – que quedó registrada para los anales de la historia como si de un laudo parlamentario se tratase. Aquél “a la mierda” de tal paisano puso en evidencia el estiramiento de algunos políticos a los que no les vendría mal, de vez en cuando, dejar el cochazo en el garaje, cochazo pagado con el esfuerzo de nuestros bolsillos, y dignarse a pisar aún de forma inadvertida algún mojón de vaca de los pocos que ya van quedando en las praderas y agostaderos de nuestras sierras. Una cosa si es segura: creo que el olor no sería significativamente distinto al que ahora desprenden en su butaca del foro parlamentario.

Me he dejado llevar, aunque a la postre nadie sino yo sabría si era mi intención decirlo. «Pos ea, tá dicho».

El propósito de esta entrada era recordar al carismático José Antonio Labordeta en el aniversario de su fallecimiento hoy hace un año. Y viene al caso, por mi parte, recordar todos aquellos programas de la serie “Un País en la mochila” dónde algunos de nosotros aprovechamos para conocer algo más sobre pueblos y rincones pertenecientes a nuestro rico patrimonio rural. Y no quiero dejar de lado su faceta de compositor, cantautor, escritor, catedrático, político atípico y un senderista más.

Encuentro una referencia al hilo de esta documentación del grupo Os Andarines d’Aragón  de la celebración en este aniversario de la Iª Ruta Senderista José Antonio Labordeta, en homenaje suyo, por las riberas del Ebro. En dicho blog se encontrará toda la información necesaria.

Aunque ya hace un año que falta, merece ser recordado. Por todo eso valgan estos versos:

Aqueras montanhas
que tan hautas son
m’empachan de veire
mas amors ont son.
 
Aqueras montañas
tan alteras son,
no me dixan bier
os mios aimors.
 
Aqueras montañas
cuán se’n baxarán
y os mios aimors
aparixerán.
 
Dezaga d’ixas boiras
os n’íré a escar
y crebando as mugas
con yo entornarán.
 
Si canto, yo que canto,
no canto ta yo,
canto t’a mía amiga
que ye en ixos mons.

Aqueras montanhas – Nueva Visión, 1999.

Hua Shan – Un sueño imposible.

Descubriendo el mundo: China sin ir mas lejos.

A principios del siglo II, había un templo taoísta conocido como el Santuario, en la base de pico del Oeste. En aquella época sólo visitaban la montaña peregrinos locales e imperiales, debido a su inaccesibilidad. También era un lugar de peregrinación para quienes buscaban la inmortalidad o médicos tradicionales que buscaban plantas medicinales cuyo poder residía en pertenecer a este lugar.

El Monte Huashan se encuentra a 120 km al este de Xian y al sur de la ciudad de Huayin en la provincia de Shaanxi, con una elevación de 2200 metros sobre nivel del mar.

Hay cinco picos y la ruta que lleva a la cumbre tiene unos 2.160 m y 3.999 escalones. El Pico Sur es el más alto de los cinco (2.160 m), seguido del Pico Este (2.100 m), el Pico Oeste (2.083 m), el Pico Medio (2.042 m) y el Pico Norte (1.561 m). Para alcanzar los cinco picos debe seguir el camino hasta llegar al Pico Norte y de ahí continuar hasta los otros picos.

En épocas antiguas, el Mt. Huashan fue llamado Mt. Taihuashan. Consideradas de lejos, las cinco miradas de los picos tienen gusto de cinco pétalos de una flor. Por lo tanto su nombre, Mt. Huashan (= cinco flores). Hoy, se enumera como uno de los puntos escénicos nacionales de mayor renombre.

La montaña tiene varios templos y otras estructuras religiosas en sus cimas y picos. En su base se encuentra el Claustro de la Fuente de Jade, dedicado a Chen Tuan.

Para ascender al pico Norte hay dos rutas de ascenso. La más popular sigue el cañón del monte Hua, con unos 6 km desde el pueblo de Huashan. Desde el pico Norte, hay una serie de senderos que son la única manera de llegar a los otros picos.

El monte Huashan es famoso por sus acantilados impresionantes. A lo largo todas la trayectoria (de unos 12 kilómetros) hasta el final el denominador común será el temor inspirado por los precipicios, capaces de cortar la respiración. Desde la cima del pico del este, uno puede asistir a unos amaneceres inolvidables.

En este sitio predominan muchas muestras construcciones de gran interés. Encontramos templos budistas y taoistas, pabellones, edificios, esculturas y grabados.

A lo largo del acantilado del pico del sur encontraremos la trayectoria equipada con una cadena del hierro como único seguro, con la ayuda de la cual, los que se atrevan pueden salvar un paso espantoso a la par que delirante. Pasos aéreos por cornisas de 30 cm, otros por maltrechos tablones de 60 cm de ancho, escaleras hacia el cielo compuestas de barras atravesadas a modo de escalones o simplemente pequeñas hornacinas excavada en la roca vertical a modo de presas de boulder con el único aseguramiento de una avejentada cadena de hierro, me atrevería a decir que se trata de una vía ferrata en plan «salvaje». Conviene a aquél (cuya ausencia de juicio) que decida emprender la ruta vaya equipado con saco de dormir y material de seguridad de escalada (guantes, calzado, frontales y arnés) por si fuere necesario. No convendría fiarse del material multi-utilizado por los miles de personas que hacen dicho recorrido y que puede alquilarse antes de iniciar la ascensión.

La parte más peligrosa del recorrido es la conocida como “Changong Zhandao”, de casi 4 metros de largo y unos 30 centímetros de ancho, a lo largo de un camino vertical acantilado, donde sólo un paso en falso significa caer al abismo. Otro tramo vertiginoso es el conocido como “Dragón negro”, esculpido en una larga y empinada arista de la roca de tan apenas unos centímetros de anchura. Continuando la ruta encontramos paredes prácticamente verticales, donde hay que trepar agarrándose a oxidadas cadenas y vetustos escalones. La “Garganta de los cien escalones” es el más espectacular, ascendiendo por una pendiente de 90º. Pequeñas pasarelas incrustadas en la roca, apenas unos tablones temblorosos, son el único paso para acceder a otros puntos más elevados del trayecto. En invierno, la nieve y el hielo todavía dificulta más la ascensión, convirtiéndola en algunas épocas en algo imposible.

Y otra cosa: la única senda de bajada es la misma que la de subida, con lo cual deberá tenerse en cuanta que en “Changong Zhandao” pueden encontrase dos camino-andantes a la vez y ¡¡uno en cada sentido!!.

Para los menos valientes, como yo, siempre habrá un teleférico que salva todo el desnivel pudiendo visitarse los cinco picos sin necesidad de pasar por dicho abismo.

Y ahora, ahorrar pal viaje. ¿Cuándo nos vamos?.